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ISGlobal ve inaceptable acaparar terceras dosis cuando hay países sin vacunas

El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) considera que poner la tercera dosis de la vacuna sólo debe hacerse cuando esté avalado científicamente y ve "inaceptable" que los países ricos acaparen dosis y les caduquen cuando hay países pobres con apenas un 0,2% de su población vacunada.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 10:42

El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) considera que poner la tercera dosis de la vacuna sólo debe hacerse cuando esté avalado científicamente y ve "inaceptable" que los países ricos acaparen dosis y les caduquen cuando hay países pobres con apenas un 0,2% de su población vacunada.

"Nadie estará a salvo a menos que todo el mundo lo esté. Esta afirmación no es sólo un lema atractivo, sino que refleja la realidad de una pandemia provocada por una enfermedad altamente contagiosa en un mundo globalizado", afirman la epidemióloga Clara Marín, la inmunóloga Adelaida Sarukkan y la analista Marta Rodó, investigadoras las tres del ISGlobal, centro impulsado por la Caixa.

Las tres especialistas han publicado un informe titulado "Vacuna COVID: ¿Qué consecuencias tiene una tercera dosis en la salud global?", en el que reflexionan sobre la idoneidad de comenzar a poner terceras dosis de la vacuna, una vez la mayoría de países ricos están ultimando la mayor campaña de vacunación de la historia, que comenzó en la Navidad de 2020.

Las investigadoras del ISGlobal afirman que al inicio de la vacunación "se esperaba que los mecanismos de gobernanza en salud global permitieran una distribución relativamente equitativa de las vacunas, pero la realidad ha terminado siendo muy distinta".

Recuerdan que la cobertura vacunal es "peligrosamente desigual", con una tasa de vacunación completa en la UE del 62,9% de su población y un 77,4% en España, uno de los países más avanzados con la pauta completa.

Mientras tanto, muchos países de ingresos medios y bajos tienen aún tasas de vacunación anecdóticas: en Níger un 0,4% de la población cuenta con la pauta completa; en Sudán del Sur, un 0,3%, y en Turkmenistán, Chad o República Centroafricana sólo un 0,2%.

"Esta desproporción plantea un problema ético de primer orden, pone en riesgo la salud de todo el planeta y requiere acciones globales si queremos una gestión justa y eficiente de la respuesta a la pandemia", según las investigadoras.

En medio de esta distribución desigual de vacunas, en la mayoría de los países con tasas de vacunación altas han abierto el debate sobre la necesidad de administrar una tercera dosis de la vacuna y de hecho en España ya se ha administrado a personas inmunodeprimidas y a internos en las residencias geriátricas, y se ha aprobado hacerlo a los mayores de 70 años.

Tras reflexionar sobre si tiene sentido administrar la tercera dosis a toda la población y sobre si es imprescindible esa dosis extraordinaria para alcanzar el control de la pandemia, las tres investigadoras avisan que "el debate de la tercera dosis va más allá de los argumentos inmunitarios de cada país".

Según ellas, la tercera dosis solo debe administrarse cuando esté avalada por la evidencia científica y "conforme obtengamos más evidencia, merece la pena considerar la posibilidad de una tercera dosis para grupos de especial vulnerabilidad, como las personas mayores o institucionalizadas".

No recomiendan "en ningún caso hacer campañas masivas de vacunación de refuerzo, ya que no hay evidencia clara de que sean necesarias ni aporten beneficios sustanciales".

También piden "una planificación racional de las campañas de vacunación" porque consideran que "el acaparamiento de vacunas por parte de los países de altos ingresos, hasta el punto de que haya dosis que caduquen y no se puedan usar, constituye una práctica inaceptable".

En su trabajo, las tres expertas desgranan los problemas de reexportar vacunas ya importadas y almacenadas por un país, como el problema logístico, ya que, al tener una fecha de caducidad más cercana, entran en el sistema del tercer país con menos tiempo para ser administradas.

También hay problemas de tipo legal porque la farmacéutica deja de ser el primer proveedor y no tiene por qué hacerse cargo de las responsabilidades legales del producto, además de que las vacunas aprobadas en un país no necesariamente van a estarlo en otros.

Para sortear estos obstáculos, el mecanismo COVAX recomienda que las cesiones triangulen acuerdos entre países y laboratorios, pero haciendo el traslado desde el laboratorio directamente al país tercero.

"Esto no solo implica que los países más ricos renuncien a parte de las dosis futuras comprometidas con las farmacéuticas, sino que éstas sean forzadas a vender a los países más pobres a precios asequibles", indican las autoras del informe.

Las especialistas recuerdan que hay estudios que acreditan que "tanto la inmunidad natural como la provocada por la vacuna contra el SARS-CoV-2 son sólidas y, en ambos casos, la memoria inmunitaria probablemente durará varios años" y que "la vacuna ha demostrado ser altamente efectiva previniendo mortalidad y formas graves de enfermedad, a pesar del paso del tiempo".

"Es cierto que, tras la vacunación, la cantidad de anticuerpos en sangre va decayendo, y la evidencia demuestra que una dosis de refuerzo aumenta los títulos de dichos anticuerpos y restaura los valores inmediatamente posteriores a la segunda dosis", pero "lo que no está claro es si estos descensos reflejan una disminución de la protección contra el virus".

"Dado que la evidencia apunta a que una pauta completa de vacunación es suficiente para proteger contra la enfermedad grave y la muerte, podemos concluir que una tercera dosis no es necesaria para la población general, aunque sí existen grupos de riesgo para los que puede tener beneficios", concluye el informe. EFE

fjn/ce/jdm

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