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El IGME publica un catálogo de los grandes terremotos que ha sufrido España en los últimos 6.000 años

El IGME publica un catálogo de los grandes terremotos que ha sufrido España en los últimos 6.000 años

Europa Press

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 14:43

Los dos primeros que se registran son el de la Cueva del Toro de Antequera (4200-3700 aC) y el de Tira del Lienzo en Totana (1550 aC)

El Instituto Geológico y Minero de España (IGME) ha publicado la segunda edición del catálogo que reúne los mayores seísmos que han afectado a España desde aproximadamente el año 4000 aC hasta la actualidad.

En esta obra, realizada por el Grupo de trabajo sobre tectónica cuaternaria, paleosismología y arqueosismología de la Asociación Española para el Estudio del Cuaternario (AEQUA), se detallan tanto los sismos como sus efectos sobre las personas, las construcciones y el terreno, focalizándose en el análisis de estos últimos.

Los autores de este 'Catálogo de los efectos geológicos de los terremotos en España' han hecho una labor de investigación sísmica, paleosísmica y arqueosísmica, es decir, además de estudiar documentos sobre los terremotos históricos, aporta información sobre sismos sobre los que no hay ninguna referencia documental escrita y de los que se ha tenido conocimiento exclusivamente por los datos geológicos o arqueológicos obtenidos a partir del estudio del terreno donde sucedieron.

Cada uno de los 50 terremotos aparece con una ficha que resume toda la información disponible, incluidas fotografías y diagramas de sus efectos. Entre ellos destacan, por ejemplo, los dos primeros que se registran: el de la Cueva del Toro de Antequera (Málaga) entre los años 4200 y 3700 aC, en lo que era una ocupación neolítica que quedó abruptamente interrumpida por derrumbes en el interior de la cueva y que tuvo una intensidad igual o superior a VIII; y el de Tira del Lienzo en Totana (Murcia), alrededor del año 1550 aC, en un lugar en el que había un asentamiento de la Edad del Bronce y que igualmente tuvo una intensidad igual o superior a VIII.

También se recoge el de la ciudad romana de Complutum (Alcalá de Henares) en el siglo IV. Este sismo provocó un efecto geológico conocido como licuefacción del terreno con cráteres de más de tres metros de diámetro que causaron la destrucción total de la zona industrial de Complutum.

O el de Torrevieja de 1829 que, con una intensidad X, provocó casi 900 muertes, miles de heridos, destruyó los puentes sobre el Segura, asoló totalmente las poblaciones de Torrevieja, Guardamar, Benejuzar y Almoradí y fue la causa de que otras doce localidades necesitaran una importante reconstrucción.

LA IMPORTANCIA DE LOS DATOS GEOLÓGICOS

La obra incluye terremotos antiguos y paleoterremotos (paleosismos), que son los documentados arqueológica y geológicamente pero que no están incluidos en los catálogos oficiales. Además, para muchos otros de los terremotos citados, este catálogo amplía la información geológica y refina su caracterización sísmica.

Esta segunda edición del catálogo incide en la necesidad de incorporar los datos geológicos a los estudios de peligrosidad sísmica que, como dicen sus autores en la introducción "son desestimados por los organismos e instituciones responsables de los mismos".

Según explican los autores, los efectos geológicos que se detallan en el catálogo son los responsables de una buena parte de la destrucción provocada por los terremotos estudiados. Esta omisión en los estudios de peligrosidad sísmica supone, por ejemplo, que a la hora de decidir qué zonas geográficas están obligadas a aplicar en España normas sismorresistentes en la construcción no se tienen en cuenta hechos como la licuefacción del terreno que produjo el terremoto de Alcalá de Henares del siglo IV y que fue la razón del enorme poder destructivo de ese sismo que tuvo lugar a pocos kilómetros de Madrid.

Más destructivo aún es un efecto secundario relevante como los tsunamis, y también sobre estos últimos fenómenos se recoge información exhaustiva en el catálogo, como la referida al tsunami posterior al terremoto del Cabo de San Vicente de 1755, cuyas olas arrasaron toda la costa atlántica portuguesa, Lisboa, el Algarve, así como áreas de Huelva y Cádiz, y provocaron miles de víctimas; u otro evento de similares características que se registró en las marismas de Doñana ('Lacus Ligustinus' en época romana) en el siglo III aC.