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Expertos piden aumentar el cribado y retomar la microeliminación en poblaciones de alta prevalencia de hepatitis C

Europa Press

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:31

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene como objetivo lograr la eliminación del virus de la hepatitis C (VHC) en el año 20301 y España estaría a la cabeza entre los países que podrían lograr ese objetivo antes de esa fecha, en el horizonte de 20242, si se recuperan las tasas de detección y terapia, sobre todo en las poblaciones con mayor prevalencia de la infección, según las conclusiones de la reunión nacional 'Eliminación empieza por E', organizada por Gilead Sciences.

Bajo el lema 'Un año después: Redefiniendo la atención al paciente con hepatitis C', durante la jornada se ha hecho un balance sobre las oportunidades y lecciones aprendidas durante la pandemia para mejorar la atención sanitaria a estos pacientes.

En España, desde la implantación del Plan Estratégico para el abordaje de la hepatitis C, se han tratado más de 140.0003 pacientes y se estima que aún quedan más de 75.000 personas con el virus sin tratar. La prevalencia del virus C, por otro lado, es superior en poblaciones con mayor exposición a situaciones de riesgo, ya que, en muchos casos, son personas que tienen un escaso vínculo con el sistema de sanitario, por lo que su abordaje requiere un enfoque multidisciplinar en el diseño de las estrategias adaptadas a las características de esta población.

Para no "perder el tren" de la eliminación de la hepatitis C en nuestro país, los expertos han instado a recuperar la normalidad en la atención a los pacientes y reactivar los proyectos de microeliminación, especialmente aquellos dirigidos a poblaciones con mayor prevalencia, como son los usuarios de droga por vía parenteral, presos o migrantes procedentes de zonas de alta prevalencia.

"Antes tratábamos entre 1.500-1.600 pacientes al mes y en los peores meses de la pandemia, el número de pacientes tratados en toda España cayó por debajo de 300 pacientes", ha alertado la doctora María Buti, del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona. En este contexto, también ha advertido de que un mayor retraso en la identificación y tratamiento de pacientes con VHC "incrementaría de forma muy sensible los casos de cáncer y cirrosos hepática durante los próximos años".

Igualmente, Buti ha señalado que, gracias a programas como el Proyecto Focus para el diagnóstico precoz de infecciones como el VIH y la hepatitis C en hospitales y centros de sanitarios que atienden a poblaciones con alta prevalencia, "en un año se han podido cribar a casi 8.000 individuos que acudían al servicio de urgencias", confirmando que a través del servicio de urgencias existe una "oportunidad única para que su vinculación al tratamiento sea más fácil con un circuito asistencial más sencillo".

Asimismo, durante el encuentro se ha destacado que es necesario seguir trabajando en el camino de la eliminación de la hepatitis C adaptando el circuito asistencial a las circunstancias que estamos viviendo, ya que las poblaciones vulnerables muchas veces no acuden a los servicios de un hospital, pero sí que usan los servicios de urgencias, que es la puerta de entrada para poder ser cribados y diagnosticados.

Así, la doctora Marta Casado, del Complejo Hospitalario Torrecárdenas de Almería, ha enfatizado la importancia de aumentar las tasas de cribado y diagnóstico del virus de la hepatitis C en el contexto actual, "vinculando el diagnostico por SARS-CoV-2 con otras infecciones como el virus de la hepatitis C o B o el VIH".

En general, la telemedicina, los servicios de entrega a domicilio de medicamentos y las nuevas soluciones para facilitar la atención al paciente implantadas durante el confinamiento han permitido la simplificación del diagnóstico y tratamiento de la hepatitis C en la población general. Las poblaciones con mayor prevalencia, además, requieren de una simplificación diferente que haga que el diagnóstico y tratamiento se descentralice para lo que, según Casado, es necesario colaborar "con los dispositivos que atienden a estos pacientes, como son los médicos de prisiones o los Centros de Atención a las Adicciones, y crear un vínculo sencillo a través de su sistema de derivación directa".

"La enorme crisis de la pandemia nos ha traído oportunidades que nos han permitido poner en marcha estrategias que hasta entonces no se habían podido llevar a cabo, como facilitar la dispensación de la medicación a través del Servicio de Farmacia en otros puntos físicos que no sean el propio hospital o simplificar al máximo el proceso diagnóstico y el tratamiento", ha agregado al respecto el doctor Juan Turnes, del Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra.

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