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Experto destaca la cirugía endoscópica de cuello para mejorar el resultado estético en operaciones de tiroides

Experto destaca la cirugía endoscópica de cuello para mejorar el resultado estético en operaciones de tiroides

Europa Press

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:04

El jefe del servicio de Otorrinolaringología del centro compostelano de HM Hospitales, el doctor Pablo Parente, ha destacado la cirugía endoscópica de cuello para mejorar el resultado estético en operaciones de tiroides, paratiroides y glándula submaxilar.

La cirugía de extirpación de la glándula tiroides, tanto completa o tiroidectomía total, como parcial o hemitiroidectomía, es una técnica muy utilizada actualmente dada la prevalencia de patología tiroidea en la sociedad a través de bocio, hipotiroidismo o hipertiroidismo, nódulos tiroideos o cáncer de tiroides.

La intervención quirúrgica tradicional, que se ha realizado durante más de un siglo, es segura y su índice de complicaciones es bajo, pero puede provocar problemas estéticos visibles, ya que la incisión se realiza en la zona central del cuello, el lugar donde se localiza el tiroides. "Por este motivo se han desarrollado nuevas técnicas que minimizan la incisión y mejoran el resultado estético", ha explicado el doctor Parente.

Los avances técnicos tanto en imagen como en equipos y material médico son los que han posibilitado la introducción de la cirugía endoscópica en el abordaje del cuello, ampliamente utilizada en cirugía abdominal, astroscopia y cirugía torácica.

"La cirugía endoscópica de cuello nos permite realizar cirugías mínimamente invasivas en abordajes cervicales, sobre todo en tiroides y paratiroides, pero también en glándulas salivares, submaxilar, y quistes cervicales", ha añadido el experto.

La incisión necesaria para llevar a cabo una endoscopia es de apenas un centímetro y medio o dos, en comparación con los cinco o seis de la hemitiroidectomía o mayor en casos de tiroidectomía total. A través de esta incisión se introducen una cámara o endoscopio y material quirúrgico específico para poder realizar la totalidad de la cirugía.

La misma técnica se emplea también para la cirugía de las glándulas paratiroideas, que son cuatro y están alojadas detrás del tiroides. La cirugía convencional se realiza con una incisión de cinco o seis centímetros que permite levantar la glándula tiroidea y buscar debajo de la misma la glándula paratiroidea anómala.

La única excepción son los bocios grandes, "ya que no es posible extraer una glándula mayor de cinco centímetros por una incisión tan pequeña", según ha indicado el doctor Parente. Otra ventaja de esta técnica quirúrgica es que, al reducir el daño sobre los tejidos, se reduce también el riesgo de sangrado o de parálisis del nervio recurrente, y, además, la recuperación postquirúrgica suele ser más rápida y menos dolorosa.

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