SANIDAD PARASITOLOGÍA

Describen por primera vez todas las vías de infección humana de fascioliasis

El equipo de Parasitología Sanitaria de la Universitat de València (UV) ha descrito por primera vez todas las vías de infección humana de la fascioliasis, una enfermedad parasitaria emergente que afecta en el mundo a 17 millones de personas.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 09:58

El equipo de Parasitología Sanitaria de la Universitat de València (UV) ha descrito por primera vez todas las vías de infección humana de la fascioliasis, una enfermedad parasitaria emergente que afecta en el mundo a 17 millones de personas.

La publicación del equipo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y FAO/Naciones Unidas en la revista Parasitology -que ha sido elegida Artículo del Mes por Cambridge Media- detalla las vías de adquisición de esta patología, su diversidad, los factores de incidencia y los métodos para su estudio.

Esta enfermedad es causada por el parásito Fasciola hepática o duela del hígado, la transmiten caracoles de agua dulce y está muy influenciada por los cambios climático y global.

Es de gran patogenicidad en humanos, y además provoca una elevada morbilidad y puede llegar a ser mortal, según un comunicado de la institución universitaria.

El trabajo, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID) y la UV incluye 64 fotografías en color que resultan trascendentales para la comprensión de la heterogeneidad de esta enfermedad en las diferentes zonas de endemia y países.

El equipo de Parasitología de la Universitat lo forman Santiago Mas-Coma, María Dolores Bargues y María Adela Valero, catedrático y catedráticas de Parasitología de la institución académica.

Santiago Mas-Coma, también director de la iniciativa en su calidad de experto de la OMS, destaca que hasta el momento no se había podido conocer la enorme heterogeneidad que subyace en la infección humana por Fasciola.

El artículo permite explicar por primera vez "la gran diferencia" que existe entre fascioliasis humana y fascioliasis animal y "la sorprendente muy amplia capacidad de adaptación de este parásito, que no nos pone las cosas fáciles", según el especialista.

En el artículo se desglosan las distintas medidas de prevención individual para evitar la infección y las medidas generales de control que deben ser implementadas por parte de los responsables en salud, tanto a nivel de comunidades como regiones y países.

En este último aspecto destacan las varias propuestas de legislación, incluyendo tanto leyes locales y nacionales como internacionales, que implican no solamente a las administraciones de países, sino también a organismos e instituciones supranacionales.

Bargues, por su parte, destaca "los grandes esfuerzos realizados donde se produce la infección de los niños, en países de todo el mundo y a veces bajo condiciones muy duras, como en el Altiplano Boliviano, a 4.000 metros de altitud. O la búsqueda de caracoles vectores en áreas altamente urbanizadas y con cemento por todas partes, como Hong Kong".

Valero resalta "las enormes dificultades que plantea el estudio de la infección experimentalmente en el laboratorio, al tratarse de un parásito con un ciclo de vida muy largo. La imposibilidad de trabajar in vitro obliga, además, a usar modelos de experimentación a veces no convencionales, como ovejas y ello conlleva dificultades".

Mas-Coma recuerda el "largo recorrido" seguido hasta poder alcanzar estas conclusiones.

"Empezamos en Bolivia y tras dar la vuelta al mundo hemos vuelto a Bolivia. El Altiplano Boliviano es el área de hiperendemia idóneo para obtener modelos de estudio y lucha contra esta enfermedad. Lo hicimos entre 1992 y 1997 y lo extrapolamos con éxito a todo el mundo, volvimos a hacerlo entre 2007 y 2008, y volvemos ahora entre 2018 y 2019", ha afirmado.

El artículo incluye resultados obtenidos por el equipo de la UV en expediciones realizadas a zonas de endemia de países de América, Europa, África y Asia durante 30 años.

Esta iniciativa internacional se ha llevado a cabo bajo los paraguas institucionales de la Organización Mundial de la Salud (WHO/OMS, Sede Central, Ginebra), la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, Sede Central, Viena) y la Food and Agriculture Organization (FAO/UN, Sede Central, Roma).

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