TERAPIAS ADICCIONES

La cuentoterapia trata adicciones con el valor simbólico de lo ficticio

El alcoholismo, la adicción al móvil o a las compras pueden tratarse con cuentoterapia, un tratamiento contra todo tipo de adicciones que aplica el valor simbólico de la estructura del cuento -presentación, nudo y desenlace- para la resolución de conflictos de la vida cotidiana.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 12:01

El alcoholismo, la adicción al móvil o a las compras pueden tratarse con cuentoterapia, un tratamiento contra todo tipo de adicciones que aplica el valor simbólico de la estructura del cuento -presentación, nudo y desenlace- para la resolución de conflictos de la vida cotidiana.

Entre sus distintas aplicaciones, la cuentoterapia hace uso de los cuentos como herramienta para prevenir, comprender y afrontar las adicciones, lo que permite seguir la 'cadena' que ata a la persona adicta "hasta dar con el carcelero que habita en su inconsciente", según informa en su web la asociación iberoamericana Cuentoterapia, cuya técnica ya se aplica en Valencia.

Esta asociación nace hace diez años de la mano del psicólogo y psicoterapeuta Lorenzo Hernández, quien se crió con los cuentos, gracias a que su abuela era una "magnífica" contadora de relatos.

El psicólogo, que también acuñó el término 'cuentoterapia', explica a Efe que esta técnica es complementaria a cualquier otra terapia, y lo que empezó como una práctica de "un friki que iba con su maleta vieja de cuentos" ahora es una metodología empleada por maestros, enfermeras o ginecólogos en sus diferentes ámbitos.

En el caso de las adicciones, cuyos talleres de 15 horas han arrancado en Valencia, con un coste de 125 euros, Hernández se remonta en el origen de la palabra "adicción", que es "lo que la gente no dice", es decir, "todo lo que de alguna forma te esclaviza, ya que no puedes liberarte de ese deseo".

"En un taller de cuentoterapia la persona no va a dejar tener una adicción. El taller es una mochila de recursos en forma de cuentos, con los que la gente mejora o, incluso, toma conciencia para controlar esa adicción. El tema no es todo o nada, sino empezar a tomar consciencia de a qué eres adicto y no depender de ello", aclara el fundador de la asociación.

Cuentoterapia trabaja en este tipo de talleres con cuentos maravillosos, obras anónimas del inconsciente colectivo de la sociedad que se han ido perfilando durante siglos y que, según el psicólogo, "son como un mapa del tesoro, donde el tesoro es nuestra consciencia".

En su andadura por este tipo de metodología, Hernández se percató de que "había muchos cuentos sobre el diablo, pero que ya se habían perdido" y en ellos encontró la clave: "El diablo era un arquetipo muy potente y tenía su sentido cultural y en los cuentos siempre esclaviza, y qué es lo que te aprisiona en la vida: las adicciones".

La asociación, en sus talleres dirigidos a adictos a internet, a otra persona o al chocolate, suele trabajar con el cuento de "Blancaflor", también conocido como "Hija del diablo", en el que, a través de la trama, "ves el típico esquema de padres con hijos drogodependientes", explica Hernández.

Luz María decidió asistir al taller que ofrecía la asociación en su localidad, donde "se dio cuenta de las adicciones que tenía", como al trabajo o al tabaco y, tras ver el nivel de adicción con el que incidía cada una de ellas, se "sorprendió al pensar hasta qué punto afectaban" a su vida, confiesa a Efe.

Admite que salió del taller "con la idea clara de que iba a dejar de fumar", aunque se trata de "algo muy sutil" y explica: "No es que salgas de allí súper agobiado pensando en que tienes un problema, sino que sembré una semillita que floreció y que con el tiempo he dicho 'se acabó' y ya llevo tres meses sin fumar".

Además de funcionar como tratamiento contra las adicciones, tras la cuentoterapia se esconden otros tipos de talleres, muchos de ellos dirigidos especialmente al público infantil, para trabajar el miedo, la muerte, los celos, la autonomía, la cooperación o superación al abandono.

Sea del tipo que sea, el psicólogo considera que "hay que ir más allá de la superficie y detectar los mensajes profundos de los cuentos" y en relación a la cuestión de género, "la gente se ha hecho un prejuicio -yo creo que creado por la factoría Disney- del cuento maravilloso y es muy difícil desmontarlo".

En ese sentido, Hernández asegura que el trabajo de su colectivo es el de "darle al cuento el lugar que se merece: un lugar de sabiduría y enseñanza".

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