Una psicóloga desvela la razón por la que tu mente siempre imagina el peor escenario posible: "Cada pensamiento catastrófico está activando tus zonas de amenaza"

Este mecanismo de supervivencia, aunque agotador, tiene una explicación científica y una técnica para gestionarlo sin tener que luchar constantemente contra él

A menudo se genera malestar emocional y estrés tras no cumplir con unas expectativas irreales.

Tero Vesalainen / Alamy Stock Photo


Ignacio Juanilla Bernardo

Madrid - Publicado el - Actualizado

3 min lectura1:29 min escucha

A menudo, la mente humana tiende a imaginar los peores escenarios posibles, incluso cuando todo parece ir bien. Esta inclinación hacia los pensamientos catastróficos no es un capricho ni un defecto, sino un mecanismo cerebral con una profunda explicación científica. La psicóloga Ainhoa, experta en duelo, ansiedad y trauma, en su canal de TikTok @ainhowins ha desvelado las claves para entender este comportamiento y, sobre todo, para dejar de pelear constantemente contra la propia mente.

Un mecanismo de supervivencia

La razón principal por la que el cerebro se obsesiona con lo que puede salir mal es que, en el pasado, aprendió que anticiparse a las amenazas significaba sobrevivir. Según explica la experta, la mente fue asociando la prevención con la seguridad, lo que ha provocado que “la preocupación a día de hoy se haya convertido en tu capita protectora”. Este comportamiento, que fue útil para la supervivencia, se perpetúa en la actualidad como un intento del cerebro de mantenernos a salvo ante cualquier circunstancia, aunque ya no sea necesario.

El peligro real frente al imaginado

Uno de los aspectos más impactantes del cerebro es su incapacidad para distinguir entre un peligro real y uno que solo estamos imaginando. Ainhoa subraya que esta es una de las claves del problema, ya que, como ella misma afirma, “cada pensamiento catastrófico está activando tus zonas de amenaza, igual que si lo estuvieras viviendo al presente”. Esto significa que, cada vez que la mente proyecta un escenario negativo, el cuerpo reacciona liberando hormonas del estrés y generando ansiedad, como si la amenaza fuera inminente y real.

Cada pensamiento catastrófico está activando tus zonas de amenaza"

Ainhoa

Psicóloga Experta en duelo, ansiedad y especialista en trauma

Para ilustrar esta idea, la psicóloga propone una metáfora muy clara: la ansiedad es como un vigilante nocturno que nunca se permite descansar. Este vigilante, en su incesante afán por proteger, “piensa que, si se relaja, todo se va a desmoronar”. Sin embargo, este estado de alerta constante no solo es ineficaz para los problemas del día a día, sino que termina por agotar los recursos del sistema nervioso, generando un círculo vicioso de preocupación y cansancio.

Una técnica para ‘resetear’ el cerebro

En su práctica clínica, Ainhoa trabaja con sus pacientes una técnica específica para abordar este patrón de pensamiento: la exposición cognitiva controlada. Aunque pueda parecer contradictorio, este método consiste en permitir a la mente que imagine lo peor de forma deliberada, pero siempre dentro de un entorno seguro y controlado como es la sesión terapéutica. El objetivo principal es hacerlo sin reaccionar con el impulso de protegerse, para así romper la asociación automática que el cerebro ha creado entre un pensamiento negativo y una alarma inminente.

A través de esta exposición gradual y supervisada, “[el cerebro] va aprendiendo que no todo pensamiento significa un índice de alarma”. La psicóloga advierte que, al principio del proceso, es natural que la mente intente volver a sus viejos hábitos de control y preocupación. No obstante, aprender a mantener la calma y observar esos pensamientos sin juzgarlos es un paso clave en este proceso de reentrenamiento cerebral.

La seguridad no está en entreverlo todo, está en confiar que podrás con lo que venga"

Ainhoa

Psicóloga Experta en duelo, ansiedad y especialista en trauma

Finalmente, la especialista comparte una reflexión fundamental para cambiar por completo la perspectiva sobre la ansiedad. El verdadero objetivo no es anticipar y controlar cada posible amenaza futura, sino cultivar la confianza en la propia capacidad para afrontar lo que la vida traiga. Como ella misma concluye, “la seguridad no está en entreverlo todo, está en confiar que podrás con lo que venga”. Se trata, en definitiva, de un cambio de paradigma: pasar de un estado de hipervigilancia agotadora a uno de confianza personal y resiliencia.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

Visto en ABC

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