TOROS | Entretenido inicio de la temporada en Las Ventas

La zurda de Nazaré sigue cotizando al alza

El diestro sevillano Antonio Nazaré destacó en el primer festejo de la temporada venteña y dio una vuelta al ruedo. También gustó Eduardo Gallo pero falló a espadas con un buen toro de Torrestrella.

Natural de Antonio Nazaré al tercer toro de Torrestrella este domingo en Madrid. IVÁN DE ANDRÉS

Natural de Antonio Nazaré al tercer toro de Torrestrella este domingo en Madrid. IVÁN DE ANDRÉS

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Tiempo de lectura: 3' Actualizado 17:53

Madrid, domingo 24 de marzo de 2013. Un tercio de plaza. Cuatro toros de Torrestrella, bien presentados a excepción del vareado y terciado 3º. Destacó el encastado 2º y el buen pitón izquierdo del 3º. Dos toros de Torrealta, 4º y 6º, bien presentados y de juego desigual. Noble el 4º pero a menos y deslucido el 6º. Diego Urdiales, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos. Eduardo Gallo, ovación tras aviso y silencio. Antonio Nazaré, vuelta tras petición y silencio.Se abrió la temporada en la Monumental de Las Ventas en una tarde fría, lluviosa y desapacible que sin embargo sí tuvo argumentos en el ruedo. Sobre todo por la actuación de dos de los diestros, Eduardo Gallo y Antonio Nazaré y el juego de varios toros aprovechables, especialmente un buen toro de Torrestrella que saltó en segundo lugar. Quien más cerca estuvo de tocar pelo en este primer festejo del año en Madrid fue el sevillano Antonio Nazaré. Si en la temprana feria de Valdemorillo fue uno de los destacados y su nombre sonó con fuerza entre los aficionados madrileños, su cotización habrá subido aún más enteros tras esta primera actuación del año en Las Ventas. A sus manos fue a parar un protestado toro de Torrestrella. Sus vareadas y terciadas carnes no gustaron, y con razón, en los escaños venteños. Con la lluvia cayendo con fuerza y la gente en desbandad de de los tendidos, el toro rompió a embestir en el último tercio. Temple y nobleza por el pitón izquierdo fueron las cualidades de la embestida del toro por ese pitón. Lado por el que Antonio Nazaré cuajó con gran temple y profundidad varias tandas de alto nivel. Primero con el compás abierto, enganchando muy adelante la embestida del toro. Después, más cerrado en tablas y a pies juntos. Todo muy medido. La estocada, tendida, pero en todo lo alto dio paso a una petición que no quiso atender el palco, quedando el premio final en una más que meritoria vuelta al ruedo. No pudo redondear Nazaré con el deslucido sexto, un toro de Torrealta hondo y con kilos que rápido se orientó y en vez de perseguir las telas del diestro, estuvo más pendiente de su anatomía. En este fue silenciado el sevillano. También mostró buen nivel Eduardo Gallo en su primero, un animal con buen aire y bríos en su embestida desde los primeros tercios. Acudió con prontitud y alegría en los dos puyazos que cobró. Tras un ajustado quite de Nazaré por gaoneras, el de Torrestrella llegó con recorrido y fijeza a la muleta del salmantino aunque le faltó un punto de humillación a sus temperamentales viajes. Templó y llevó largo Gallo por el pitón derecho aunque ahogando un punto la embestida del pupilo de Álvaro Domecq. A izquierdas también dibujó algún natural de buen trazo salpicado de otros más tropezados. Recurrió al arrimón antes de pinchar y dejar una estocada en dos tiempos de la que salió prendido de la axila. La faena al quinto de Torrestrella tuvo menos historia. El toro no podía con su alma y pese a la insistencia de Gallo la faena discurrió por los cauces de lo intrascendente. La oportunidad habia pasado en el anterior toro. A este si lo cazó a la primera con la espada. Mal había comenzado el festejo con un toro en exceso flojo y descastado de Torrestrella. Esfuerzo baldío de un Diego Urdiales que pasó mucho tiempo en la cara del toro, que embistió siempre descompuesto y sin una brizna de clase. Trasteo largo y de escaso lucimiento el del riojano. Mucho tiempo estuvo Urdiales en la cara del cuarto, primer remiendo de Torrealta. Toro pesado y con cierta nobleza que sin embargo se aplomó pronto. Extrajo  muletazos de buen corte por ambos pitones pero el trasteo de Urdiales nunca cogió vuelo. Incluso llegó a sonar un aviso antes de montar la espada.

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