SAGRADA FAMILIA

La Sagrada Familia acogerá un órgano de 1896 de prestigio único en Cataluña

La Sagrada Familia de Barcelona acogerá a partir del año que viene un órgano construido en 1896 por la firma francesa Cavaillé-Coll, el único que hay en Cataluña, según ha explicado este miércoles el rector de la basílica y de la parroquia de la Sagrada Familia, mosén Josep M. Turull. ,El órgano, aún en estado de reparación, se situará en la Cripta de la Sagrada Familia, donde yace el arquitecto de la basílica, Antoni Gaudí, y se calcula que estará restaurado e instalado

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 15:39

La Sagrada Familia de Barcelona acogerá a partir del año que viene un órgano construido en 1896 por la firma francesa Cavaillé-Coll, el único que hay en Cataluña, según ha explicado este miércoles el rector de la basílica y de la parroquia de la Sagrada Familia, mosén Josep M. Turull.

El órgano, aún en estado de reparación, se situará en la Cripta de la Sagrada Familia, donde yace el arquitecto de la basílica, Antoni Gaudí, y se calcula que estará restaurado e instalado en un período de 11 meses y en funcionamiento entre septiembre y octubre de 2020.

El instrumento tiene 10 registros y un total de 548 tubos distribuidos en dos teclados manuales de 56 notas y un teclado de pedal de 30 notas.

El coste total de la restauración es de 150.000 euros, según ha confirmado Turull, cantidad que esperan recaudar íntegramente a través de una campaña de micromecenazgo, sin ninguna donación del Arzobispado de Barcelona o la Parroquia de la Sagrada Familia.

Según ha asegurado el arquitecto jefe de la Sagrada Familia, Jordi Faulí, "de entrada, Antoni Gaudí no pensó en poner un órgano en la Cripta, por eso no hay un espacio concreto para el instrumento, pero este órgano tienen la medida adecuada para la capilla".

El instrumento es una donación de la Congregación de Religiosas del Sagrada Corazón de Jesús, que según ha explicado la representante de la misma y delegada diocesana de Fe y Cultura, Margarida Bofarull, fue encargado en 1890 a la firma Cavaillé-Coll para la futura escuela que estaban a punto de fundar.

Usaban el instrumento para las celebraciones litúrgicas de la escuela y, a pesar del desgaste de los años y daños producidos durante la Guerra Civil, al reanudar la actividad en la escuela el órgano continuó sonando.

En la actualidad, sin embargo, el órgano tenia poco utilidad ya que se sustituyó por instrumentos más sencillos como la guitarra, y lo tocaban en pocas ocasiones.

"Cuando nos enteramos de que el órgano estaba hecho a medida para este espacio, la Congregación quería hacer la donación para que todos lo pudieran disfrutar", ha declarado Bufarull.

Antes de la Guerra Civil, la Cripta disponía de un órgano de tubos construido en Collbató (Barcelona), que Gaudí nunca vio ni escuchó y que fue destruido en el año 1936 al inicio de la guerra civil, y desde entonces no ha vuelto a tener este instrumento.

"El órgano tiene la función de facilitar, de dar solemnidad, de ayudar a la gente a rezar; es un instrumento que emociona", ha insistido el organista de la basílica, Juan de la Rubia, sobre la importancia de tener un órgano de esta categoría en la Cripta de Gaudí.

El proceso de restauración corre a cargo del taller Blancafort Orgueners de Montserrat, que está aplicando la restauración "de tipo A, la más elevada que se puede hacer", según ha explicado el restaurador del órgano, Albert Blancafort.

"Tenemos que desmontar el órgano pieza a pieza y dejarlo en sus mejores condiciones originales, aplicando los sistemas y los métodos que Cavaillé-Coll utilizó en su momento", ha concretado Blancafort.

Las reparaciones incluyen instalar un nuevo motor, restaurar íntegramente las manchas y acordeones, limpiar y ajustar las piezas mecánicas, recuperar el blanco del teclado, ajustar la mecánica, limpiar el mueble, poner nuevos tubos en la fachada, poner un nuevo cuerpo de pedal, repasar la armonización y hacer una nueva instalación eléctrica según la normativa vigente.

La Parroquia de Sagrada Familia ha iniciado hoy una campaña de micromecenazgo para recaudar el dinero suficiente para asumir el coste de la restauración, y dar a cambio a los donantes un certificado de apadrinamiento de un tubo del órgano y ponerle una placa con su nombre.

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