Los expertos lo relacionan con sobrepeso en el futuro

Nuestros hijos consumen demasiadas proteínas

El 95 por ciento de los niños españoles de 0 a 3 años ingiere diariamente una cantidad de proteínas cuatro veces superior a la recomendada internacionalmente. Además, el 90% consume comida rápida una o dos veces por semana.

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Esta es una de las principales conclusiones del estudio Alsalma 2.0, llevado a cabo por 200 pediatras de todo el país con una muestra representativa de casi 2.000 niños, el primero de España que se centra exclusivamente en analizar los hábitos nutricionales de los pequeños de 0 a 36 meses y que ha sido presentado hoy en rueda de prensa.     "Estamos hiperalimentando a nuestros muchachos y no necesariamente bien", ha advertido el doctor Vicente Varea, jefe de sección de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición del Hospital San Joan de Déu, de Barcelona y uno de los principales coordinadores del estudio, realizado dentro del programa educacional "Alimentando la salud del mañana" de la compañía Danone Nutricia. En cuanto a la correlación entre un consumo desproporcionado de proteínas y el sobrepeso, en el estudio se ha visto que un aumento del 1 % en la proporción de ese nutriente supuso un incremento del 0,029 de la masa corporal.     A este respecto, el doctor Varea ha señalado que todos los niños nacieron con un índice de masa corporal ajustado a los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero "conforme van creciendo se van alejando". "Los primeros mil días son una ventana de oportunidad para los niños", ha subrayado.     Para que el trabajo fuera representativo de la población infantil española se tomó una muestra representativa en cuatro grupos de edad (0-6 meses, 6-12, 12-24 y 24-36), aunque el primero de ellos prácticamente no se ha analizado debido a que el 90 % de los casos se alimentaron de leche materna.     La investigación constata varios déficit en la alimentación de los niños, el más importante el de vitamina D, por lo que el doctor Jaime Dalmau, jefe de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital La Fe de Valencia, ha incidido en mantener una suplementación de este nutriente más allá del año. Asimismo, revela que más de un 90 % se alimenta una o dos veces por semana de comida rápida, a pesar de que un 70 % presenta un buen seguimiento de la dieta mediterránea.     El profesor Dalmau ha explicado que históricamente se creía que el niño debía comer lo mismo que el adulto pero en menor cantidad, lo que "evidentemente no es así", ya que no se crece de manera uniforme durante los primeros meses de vida y, por ello, los nutrientes que necesitan son distintos en cada una de las fases dependiendo del órgano que se esté desarrollando en ese momento.     Así, durante la etapa de alargamiento de los huesos (los dos primeros años) es necesario un mayor aporte de calcio; y una mayor ingesta de hierro y ácidos grasos (los llamados omega3) ayudará al desarrollo del cerebro. Aunque el doctor Dalmau ha considerado que responsabilizar a un solo alimento del exceso de ingesta de proteínas no es justo, ha admitido que la fuente principal de la que proceden es de la carne, pero también de la leche de vaca, que se introduce demasiado pronto en la dieta de los niños y no debería hacerse hasta pasado el año.    "No se puede dar a un niño de siete meses un filete", ha advertido este experto, quien ha señalado que "no hay que autoengañarse por creer que es mejor ver al pequeño más lozano".     Varea ha explicado que hasta ahora no ha habido una excesiva prevención en el control de la ingesta de proteínas por parte de los profesionales, ya que se incidía más en las grasas. "Se insistía mucho en diversificar la dieta de los niños, pero el control de las proteínas se nos ha pasado por alto", ha reconocido.    En este sentido, el doctor Dalmau ha precisado que hace años las proteínas "eran el alimento noble, daba estatus social", una creencia que se ha mantenido en la cultura popular. Aunque ambos expertos han señalado en que a partir del estudio "sabemos el qué y ahora hay que buscar los por qué", existen unas pautas que se deben seguir. Por ejemplo, a partir del sexto mes, se recomienda introducir de manera lenta y progresiva alimentos ricos en hierro y "grasa de la buena", como el pescado, así como el consumo de frutas, que no puede ser sustituido por zumos. "Es mejor media naranja que el zumo de una entera".     Entre los 10 y 12 meses, la dieta debe incluir purés sin utilizar la batidora para que el niño aprenda a masticar de manera precoz y a partir de esa edad es importante el consumo ya de legumbres.

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