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CULTURA LITERATURA

Lorenzo Silva reconoce que la literatura es el mismo juego que con 13 años

El escritor Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha reconocido hoy en Ávila que la literatura sigue siendo para él "el mismo juego" que descubrió cuando a los 13 años ganó su primer concurso literario mientras estudiaba Inglés en la Academia de Idiomas en Madrid.,Silva ha realizado esta confesión durante la conferencia en la que ha participado en la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) de Ávila, dentro de las actividades culturales y extraescolares que organiza este centro cada año.,En

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 20:48

El escritor Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha reconocido hoy en Ávila que la literatura sigue siendo para él "el mismo juego" que descubrió cuando a los 13 años ganó su primer concurso literario mientras estudiaba Inglés en la Academia de Idiomas en Madrid.

Silva ha realizado esta confesión durante la conferencia en la que ha participado en la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) de Ávila, dentro de las actividades culturales y extraescolares que organiza este centro cada año.

En este caso, los alumnos del Departamento de Español para Extranjeros han leído "El alquimista impaciente", ganadora en el año 2000 del Premio Nadal, y sobre la cual han realizado a Lorenzo Silva algunas de sus preguntas.

Antes de comenzar la charla, Silva se ha disculpado por el retraso al que ha contribuido, según ha comentado en tono jocoso, un control de la Guardia Civil en la autopista por la que circulaba para llegar más deprisa a la capital abulense.

"Esto es la Ley de Murphy", ha apuntado entre las risas de los asistentes, teniendo en cuenta que sus once novelas policíacas están protagonizadas por los guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro.

Tras la anécdota, el ganador del premio Planeta 2012 por "La marca del meridiano" ha relatado que su primer relato fuera de la redacción escolar fue el que presentó y ganó a un concurso de la Academia de Idiomas.

Entre la sonrisa del público, ha relatado cómo el premio consistió en unos rotuladores de colores, un ajedrez magnético que aún conserva y un libro sobre "la vida íntima de los animales de la Sabana Africana".

Fue en ese momento cuando descubrió que "inventando una historia, dándole forma a los personajes y al texto", no sufría, sino "todo lo contrario, era enormemente divertido".

"Para mí, la literatura empezó siendo un juego", ha explicado, para continuar señalando: "Y a mí me gusta pensar que ahora que tengo casi cuarenta años más y que llevo cuatro décadas jugando a esto... para mí sigue siendo, por debajo de todo, el mismo juego que descubrió ese niño de 13 años".

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