TOROS | Buena tarde de Castaño y su cuadrilla

Escribano y Miura, broche triunfal

Una buena corrida de Miura, con varios toros de nota, y una notable faena de Manuel Escribano al sexto, pusieron el argumento al último festejo de la Feria de Abril de Sevilla. También pudo tocar pelo Javier Castaño en su primero y dio la vuelta en el quinto. Rayó a gran altura su cuadrilla en ambos toros.

Vuelta al ruedo a Datilero, el buen toro de Miura lidiado este domingo en Sevilla. EFE

Vuelta al ruedo a Datilero, el buen toro de Miura lidiado este domingo en Sevilla. EFE

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Sevilla, domingo 21 de abril de 2013. 13ª de Feria. Lleno aparente. Toros de Miura, el 4º como sobrero. Bien presentados, en tipo, sin exceso de romana. De buen juego a excepción del orientado cuarto. Noble aunque soso el 1º. Ovacionados el encastado y noble el 2º y el 5º, con un buen pitón izquierdo. Premiado con la vuelta al ruedo el 6º, Datilero nº 31, noble y con calidad por ambos pitones. Rafaelillo, saludos tras aviso y saludos. Javier Castaño, saludos y vuelta. Manuel Escribano, saludos y dos orejas. Que la ‘miurada’ de este año pareció estar escogida a dedo, es cierto. Menos caja, menos kilos y sobre todo, más nobleza. Que El Juli estuviese de por medio da que pensar. Lo que pasó el viernes con el diestro madrileño ya todo el mundo lo sabe y la empresa quiso acordarse para recomponer el cartel del diestro que apuntó a estar presente en esta corrida en un primer momento. Manuel Escribano. Y a fe que la oportunidad la aprovechó el sevillano. Porque el encierro de Miura fue de nota este año. Corrida en tipo, sin excesos que tuvo altas dosis de nobleza y de casta en varios de sus ejemplares. Bueno y completo fue el 2º, con un gran pitón izquierdo el 5º y un gran sexto, que recogió en forma de vuelta al ruedo, el buen juego del conjunto criado en Zahariche. Ese sexto, Datilero, lo aprovechó Escribano de principio a fin. A portagayola se fue el torero de Gerena para después ligar verónicas de largo trazo. Banderilleó con poder, destacando un gran par al quiebro por los adentros. Después, muleta en mano y con el toro embistiendo de forma incansable, Escribano se explayó toreando al natural. Relajada la figura, pulso en la muñeca y mente despejada. Esas fueron las armas del sevillano, que cuajó una faena medida en duración que fue rematada de una estocada en la yema, que tumbó al buen toro de Miura. Las dos orejas fueron inapelables y unánimemente solicitadas. En su primero, Escribano se mostró seguro y firme con un toro noblote pero en algo soso. Ese defecto hizo que lo realizado por el diestro no terminase de llegar a unos tendidos que en todo momento empujaron a su paisano. Quien también tuvo una gran tarde en Sevilla fue Javier Castaño. Posiblemente su lote era de Puerta del Príncipe. El segundo fue un gran toro, quizá el más completo por nivel de nobleza y casta. Con este, Castaño demostró que tiene cogida la medida a los toros de Miura y los entiende a la perfección. Le dio distancia para después ir hilvanando tandas mandonas, sobre todo al natural, alargando mucho los muletazos. Con el triunfo casi en la mano, pinchó hasta en tres ocasiones antes de un sensacional volapié que tumbó al toro. Lo que iba camino de premio grande quedó reducido a una ovación que supo a poco. El quinto tuvo peligro sordo por el pitón derecho. Sin embargo, cuando se movió izquierdas fue otro mundo. Por ahí el de Miura se desplazó con temple y buen son. Javier Castaño, de nuevo muy firme, en esta ocasión estuvo falto de temple. A un buen natural le seguía otro enganchado. Eso hizo que la faena no terminase de pasar de correcta. Esta vez, la espada viajó certera al primer envite y el leonés dio una vuelta al ruedo como premio al conjunto de su tarde. Mención especial merecen los tres miembros de la cuadrilla de a pie de Javier Castaño. Marcos Galán en la brega y David Adalid y Fernando Sánchez con los palos. ¡Qué gran tarde han dado estos hombres de plata! Los tres se tuvieron de desmonterar en los dos toros e incluso la banda del Maestro Tejera rompió a tocar tras un memorable tercio de banderillas de Adalid y Sánchez. El más desafortunado en los lotes fue Rafaelillo. El murciano estuvo muy digno con el primero, un animal manejable pero de escasa transmisión con el que Rafaelillo templó y logro sacar meritorias tandas al final de la faena ya muy metido en los terrenos del toro.El precioso cuarto, bajo de cruz y corto de manos, se partió un pitón tras derrotar en un burladero. El sobrero de Miura fue el ‘pájaro’ del encierro. Avisado y orientado, este animal nunca pasó entregado en las telas de un Rafaelillo que acabó lidiando sobre las piernas.

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