Cordón sanitario contra el PP

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La ocurrencia del Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, de dar vía libre a sus barones para llegar a acuerdos de gobierno tras las elecciones municipales y autonómicas con todas las formaciones políticas, menos con el Partido Popular y con Bildu, no ha podido ser más desgraciada.Primero, por lo que revela acerca del talante democrático de Pedro Sánchez,  el trazar una línea roja, a modo de cordón sanitario, como si cualquier medio sirviera con tal del que lograr el que parece único objetivo de la izquierda, que no es otro sino echar al PP del poder. Y después, porque establecer un veto conjunto y poner al mismo nivel al Partido Popular, el partido del Gobierno en España, al que actualmente respaldan más de 11 millones de españoles, y a la formación proetarra Bildu, es una ofensa gravísima, especialmente para las víctimas del terrorismo y en particular para las numerosas víctimas del PP.Es verdad que hay que entender este tipo de exabruptos en el contexto de campaña electoral, pero en este terreno sí que debe haber líneas rojas. No vale todo. Y si la equivocación ha venido al calor de la retórica mitinera, aún queda suficiente campaña por delante para que Pedro Sánchez pida perdón y rectifique, en nombre de la regeneración moral y del cambio que tanto proclama.

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