TOROS | Oreja en tono menor para David Mora

Apagón de Valdefresno en Pamplona

Corrida mansa y muy a menos la que se lidió este martes en Pamplona con el hierro de Valdefresno y con la que la terna actuante tuvo pocas opciones para el lucimiento. David Mora se encontró con una oreja.

Pase de pecho de David Mora al toro de Valdefresno al que cortó una oreja. EFE

Pase de pecho de David Mora al toro de Valdefresno al que cortó una oreja. EFE

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Tiempo de lectura: 2' Actualizado 14:26

Pamplona, martes 9 de julio de 2013. 5ª de Feria. Lleno. Cinco toros de Valdefrensno y uno de Hnos. Fraile Mazas (3º), bien presentados, serios, hondos aunque de desiguales hechuras. Conjunto bajo de raza, manejable aunque sin finales. Alberto Aguilar, silencio y silencio tras aviso. David Mora, silencio y oreja. Rubén Pinar, silencio en ambos.La corrida de la polémica resultó finalmente un fiasco. El encierro de Valdefresno que sustituía al rechazado de Cebada Gago, y que incluía a varios toros reseñados para la frustrada Beneficencia en Las Ventas, no respondió a lo que se esperaba de él en su debut en la Feria del Toro. Corrida de irreprochable trapío, seria, en tipo, honda. Pónganle todos los calificativos para el envoltorio. Otra historia fue el fondo. Corrida baja de raza, manejable en distintos grados pero muy venida a menos en el último tercio. La única oreja del festejo se la encontró David Mora en el quinto, un toro que vino y fue por ambos pitones sin ninguna maldad y al que el toledano realizó una faena aseada, basada en el pitón derecho y que si tuvo una virtud fue la de mantener siempre la tensión para finalmente lograr una tanda meritoria en redondo en el tramo final del trasteo antes de epilogar por manoletinas. Como la espada viajó al primer intento, la oreja cayó con excesiva facilidad y escasos argumentos.El segundo de la tarde buscó tablas desde los primeros tercios y nunca tuvo clase cuando quiso tomar las telas de un David Mora que se estiró con buen aire a la verónica, pero que después, muleta en mano, trenzó una faena sin historia por el deslucido comportamiento del astado del hierro salmantino. Lo mejor, el contundente volapié con el que se lo quitó Mora de enmedio.Ancho de sienes y muy hondo fue el 'valdefresno' que abrió plaza. Toro agarrado al piso al que le costó moverse con ritmo y al que siempre Alberto Aguilar intentó hacerle romper hacia adelante. Firmeza y voluntad fueron las armas que desplegó madrileño pero que no fueron suficientes para construir faena. Apenas dos tandas duró el cuarto en la muleta de Alberto Aguilar. Se desplazó con largura y nobleza en esas dos tandas el toro de Valdefresno y lo aprovechó el torero para hilvanar dos tandas mandonas y ajustadas. Pero a partir de ahí, el toro comenzó a aburrirse y a tirar de freno de mano. Aguilar lo intentó acortando distancias pero el toro había echado ya el cierre. Donde no lo vio claro el torero fue con la espada.Rompió con nobleza y buen son la embestida del tercero, toro con el hierro de Hermanos Fraile Mazas. Rubén Pinar firmó una labor presidida por el temple y el reposo. El albaceteño imprimió pulso a su quehacer, especialmente en una buena tanda a derechas por trazo y limpieza que fue el cénit tanto de su actuación como del festejo. Pero la faena no terminó de redondearse al rajarse en su último tramo el toro. El sexto fue el toro que menos ganas de pelea tuvo. El de Valdefresno, el de hechuras más 'atanasias', nunca tuvo el celo necesario para perseguir la muleta que le presentó un Pinar que alargó sin mucho sentido la faena.

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