Línea Editorial

El pueblo nicaragüense, con la Iglesia

En estos últimos meses de represión sangrienta en Nicaragua, la Iglesia ha demostrado, con palabras y con hechos, estar junto al pueblo que sufre

 

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 08:20

Por eso no ha sido ninguna sorpresa que este fin de semana haya sido el pueblo nicaragüense el que haya salido masivamente a la calle para decir alto y claro que está con sus obispos, objetivo también durante este tiempo de difamación y persecución por parte del Gobierno de Ortega, que no ha tenido pudor incluso para calificar a los prelados de golpistas. Como gritó Juan Pablo II a los cuatro vientos, en su emblemático viaje de 1983 a la Nicaragua sandinista, la primera que quiere la paz es la Iglesia. 

Una marea blanquiazul, de miles de nicaragüenses, que portaban banderas de El Vaticano, ha recorrido este pasado sábado el centro de Managua para respaldar y agradecer, particularmente a los obispos, sus denodados esfuerzos por buscar durante todo este tiempo un resquicio para el diálogo y, sobre todo, por haberse puesto delante, sin pensar en ellos mismos, jugándose literalmente la vida para denunciar las tropelías del Gobierno. 

En algo más de cien días de brutal represión el Gobierno de Ortega ha perdido la escasa credibilidad democrática que tenía. Ha buscado disidentes en casas, calles e incluso iglesias. Esta sinrazón se ha cobrado ya cerca de 450 víctimas mortales y, por desgracia, nada parece indicar que el presidente vaya a rectificar y a abandonar su actitud totalitaria.
El pueblo clama y sabe muy bien quien defiende de verdad sus intereses y quien no lo hace. La situación es insostenible y la comunidad internacional no debería seguir mirando para otro lado.

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