PRESIDENTE CANTABRIA (Crónica)

Incesante desfile para tener un selfi con Revilla en soleado domingo agosto

Raúl González Rumayor

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 13:38

Raúl González Rumayor

Un incesante desfile de personas ha acudido a la "cita" que tenían con el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, sin importarles hacer un hueco en las actividades veraniegas de un soleado domingo de agosto, con tal de poder conocer y hacerse un selfi con el político cántabro.

Revilla les había invitado a través de las redes sociales a "conocerle", a las puertas de su "lugar de trabajo", la sede del Gobierno de Cantabria y, a las nueve de la mañana llegaban los más madrugadores.

A partir de ahí, más de cuatro horas de afluencia constante, que a primera hora no pasaba de ser goteo y según iba avanzando la mañana en otras se convertía en una cola, porque Revilla además de fotografiarse con quienes se acercaron a verle, también dedicaba un tiempo a escucharlos.

La gran mayoría eran personas que querían conocerle y llevarse una foto como recuerdo del momento, pero ha habido también quien se ha acercado al presidente con alguna demanda.

La primera en la fila ha sido Rhea Sivi, una estonia con pasaporte británico, pero que ya se considera cántabra, porque desde 2000 reside en Coo (Los Corrales de Buelna) regentando con su marido (malasio de origen irlandés) un lugar de retiro, que ha invitado a conocer a Revilla. "Me ha dicho que lo pensara", decía Rhea al salir.

Y, el segundo, salió "muy contento", porque había conseguido el compromiso de Revilla de recibir a su hija, que padece sensibilidad química múltiple (SQM) de grado cuatro.

Pero, a la gran mayoría de visitantes les bastaba con hacerse un selfi y trasladar a Revilla su apoyo y reconocimiento, como los terceros en la fila, una pareja de Madrid que ven al presidente cántabro como una "persona muy campechana", además de un "buen político, para lo que hay por ahí".

"Nos gusta como habla y está dando un poco de guerrilla", decía un matrimonio de El Ferrol que se encuentra de vacaciones en Cantabria.

Tras ellos pasaban tres personas de Burgos, que como otras muchas llevaban el último libro de Revilla, "Sin censura", para en una misma tacada conseguir una foto con el líder regionalista y una dedicatoria por escrito.

"Que siga así", era el mensaje que quería dar a Revilla un joven de Murcia, que ahora trabaja como secretario judicial en Reinosa haciendo una sustitución de dos meses.

Pero también Revilla ha tenido que escuchar una voz discrepante, incluso exaltada, la de la vecina de Los Corrales de Buelna afectada por una enfermedad y que denuncia errores de diagnóstico en Valdecilla, que meses atrás inició una protesta ante la sede del Gobierno y que hoy ha vuelto a colgar sus carteles denunciando su situación.

Haciendo un hueco entre selfis, abrazos y apretones de mano, Revilla, en declaraciones a los periodistas, se mostraba "feliz" de poder atender a toda esta gente.

"Todos los días vengo al Gobierno a las ocho y a lo largo de la mañana no menos de 15 ó 20 personas vienen con intención de conocerme y hacerse una foto conmigo, cosa que me halaga y agradezco", explicaba Revilla, apuntando que le "duele mucho" que, por cuestiones de agenda, no siempre pueda atenderlos.

Esa es la razón por la que, según destaca, haya tenido la idea de convocar esta larga sesión de selfis. "Me duele que se vayan con la impresión de que no les quiero recibir, más cuando yo he dicho en televisión que estoy dispuesto a recibirles si vienen a verme", ha insistido Revilla.

Y, preguntado por las críticas que ha despertado en los grupos de la oposición su inédita iniciativa, Revilla dice que se ha quedado "alucinado de las cosas que dicen".

"Yo no tengo un máster falso, no he robado en mi vida y vengo a trabajar, lo hago mejor o peor, pero con la mejor intención del mundo", ha añadido Revilla. "No se si les preocupa que la gente me conozca y en general me quieran", se pregunta Revilla.

"Soy tan raro que me encanta que me quieran y me saluden. Estoy feliz de encontrarme con la gente, hay otros que quizá tengan que salir por la puerta de atrás, yo no", dice Revilla, que cree que, si tuviera que pedir perdón no sería a sus detractores, sino a su mujer y sus hijas, porque: "en lugar de estar con ellas en la playa estoy aquí".

Así concluía Revilla su breves palabras con la prensa, para volver a dedicarse a los selfis, porque la mañana es larga y la "sesión de selfis" no puede parar si se quiere cumplir con todos.

Cuando la iniciativa concluía pasadas las 13.00 horas, los guardias de seguridad que se encuentran a las puertas de la sede del Gobierno de Cantabria estimaban que habían pasado en torno a medio millar de personas.

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