BEBÉS ROBADOS (Crónica)

"Yo soy robada y no he prescrito"

Laura López y Sagrario Ortega.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 15:57

Laura López y Sagrario Ortega.

"Yo soy robada y no he prescrito". Ha sido el grito indignado de una mujer cuando el doctor Eduardo Vela, acusado del robo de un bebé en 1969, Inés Madrigal, en la clínica madrileña de San Ramón, ha abandonado la Audiencia Provincial de Madrid tras declarar en el primer juicio sobre estos casos que se celebra en España.

El juicio que ha abierto una puerta a la esperanza de las víctimas de este delito, que desde varios puntos de España han viajado hasta la capital para concentrarse a las puertas de la sede judicial y agradecer a Inés Madrigal que su lucha haya llegado hasta la sala de vistas.

"Gracias por haber abierto el camino", le ha dicho una mujer a Inés, tan aplaudida como abucheado ha sido el doctor Vela, al que los concentrados, algunos con lágrimas en los ojos, han querido espetarle a la cara todo el sufrimiento de años de lucha.

De hecho, han intentado abalanzarse al coche del acusado, pero la Policía lo ha impedido.

Desde mucho antes de que empezara la vista y hasta el final, las víctimas de estos delitos han permanecido en la calle para que sus casos no caigan en el olvido.

"Busco a mi hijo. 14/05/1984". "Buscamos gemelos. Hospital Arnau de Vilanova. Lérida. 23/12/1976. No sois adoptados. Habéis sido robados. Somos vuestros padres biológicos", rezaban dos de los carteles que portaban los concentrados.

Fechas y nombres de hospitales y ciudades para pedir "Justicia", la que quieren que se haga con esta puerta a la esperanza que para ellos abre el juicio a Vela.

Y mientras esto sucedía fuera, dentro, en la sala de vistas, el doctor Vela, que tiene 85 años, no ha recordado nada. Los largos silencios entre las preguntas de las acusaciones y sus respuestas han mantenido expectantes al público y a las partes, pero al final el acusado resolvía cada pregunta con un "no recuerdo".

Respuestas algo más extensas en el interrogatorio de su defensa, pero que tampoco han servido para esclarecer nada.

Sí ha servido para volver a escuchar la historia de Inés Madrigal, que aunque conocida, sigue impactando, y su lucha por llegar hasta aquí.

"Es lo que nos pasa a los adoptados, que no encajamos...", ha llegado a decir en algún momento de su declaración, en la que ha reconocido que ha tenido que recurrir a facultativos para desahogarse.

Porque fue "un palo demoledor emocionalmente hablando" enterarse de su origen, como ha resumido Inés, que ha justificado así la razón de que su abogado no pida indemnización: "No estamos aquí por dinero, para nada. Precisamente por dinero hubo compraventa" de bebés.

¿Sigue buscando sus orígenes?, le han preguntado. "Los adoptados siempre estamos dispuestos a cruzar perfiles de ADN", ha respondido.

La lucha de Inés no es única. Cada una de las personas presentes hoy en la concentración tiene un nombre y una historia, pero sobre todo, tiene preguntas. Una de ellas es la de María Luisa Hernández, quien dio a luz en 1970 también en el sanatorio San Ramón a un niño que, según le dijeron, falleció a los cinco minutos, algo que aún no sabe si es verdad.

Ella estuvo dormida todo el parto. Después, pudo comprobar que la clínica tuvo comportamientos extraños con ella y el parte de nacimiento, firmado también por el doctor Vela, presentaba numerosas contradicciones. "Ponía que era prematuro y yo estaba embarazada de más de nueve meses".

María Luisa rememora su historia junto a su marido y exige "una investigación" esperanzada por el caso de Inés Madrigal. "Simplemente necesito saber si es... o no es", es la petición de una madre que, casi cincuenta años después, aún se sigue emocionando al hablar de su hijo. No sabe si vive, pero le seguirá buscando "hasta el último segundo".

De poco han servido los testimonios de las personas que han testificado en la vista. Nadie supo nada, ni las enfermeras que trabajaban en la clínica ni uno de los socios de Vela. Tampoco su mujer.

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Tampoco sabía nada María Pilar Gangas, auxiliar en el sanatorio hasta 1976 y para quien Vela ha sido "la mejor persona del mundo" y "el mejor jefe" que ha tenido. De hecho, volvería otra vez a trabajar a San Ramón, donde atendió a los partos de los tres hijos de quien hoy se sienta en el banquillo.

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