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Shariy, periodista ucraniano refugiado: "Si me extraditan no duraré ni 24h"

Lara Malvesí

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11:08

Lara Malvesí

El periodista y político ucraniano Anatoli Shariy, refugiado en la costa catalana, donde vivía tranquilo hasta que este año le localizaron grupos neonazis, teme que si es extraditado por la "propaganda antipatriota" de la que le acusa Kiev será asesinado: "no duraré ni 24 horas en una cárcel ucraniana".

En una entrevista con Efe, Shariy, de 42 años, ha señalado que confía en que "España es un Estado de derecho" y sería "algo como de ciencia ficción" que las autoridades accedieran a su extradición, pues de lo contrario considera que acabará muerto.

"No duraré ni 24 horas en una cárcel ucraniana, lo harán pasar por un suicidio o algo parecido. Estoy convencido", ha dicho.

El periodista, con un canal de Youtube que tiene casi 2,5 millones de suscriptores donde denuncia la presunta corrupción de su país, tiene estatus de refugiado político en Lituania, lo que le ha permitido moverse por territorio comunitario, aunque teme que Kiev está influyendo para que las autoridades de Vilna le retiren la protección.

Un juez de El Vendrell (Tarragona) investiga desde hace semanas las amenazas que viene recibiendo Shariy de grupos neonazis desde que, según explica, la prensa de su país publicó su dirección justo después de que las autoridades ucranianas, que tienen seis causas abiertas por "propaganda antipatriota" y "alta traición" contra él, obtuvieran todos sus datos en España.

"Vivo en una situación de amenaza continúa a diario. Antes de levantarme, ya reviso el correo para ver si se publicó algo que hará que aparezca una nueva ola de amenazas nazis", ha explicado.

En esas amenazas, tanto "explícitas" como "implícitas", ha apuntado que ve "el rastro del servicio de inteligencia ucraniano".

Y es que para el periodista, "no se puede separar a los neonazis del gobierno de Ucrania".

"Tengo vídeos del ministro de Justicia ucraniano donde hablan de qué pueden hacer conmigo con ayuda de los grupos neonazis, es un funcionamiento en paralelo: por un lado unos hacen el trabajo de 'ensuciarse las manos' y por otro de manera 'legal' interfieren abriendo causas contra mí", ha explicado.

La mujer de Shariy, Olga, quien le acompaña en la entrevista con Efe, dice temer que cualquier joven "sin nada en la cabeza", de estos grupos neonazis, escuche al Gobierno ucraniano y cuando se restablezcan los viajes tras el coronavirus vuele a Barcelona para agredirlos.

En ese sentido, reclaman a las autoridades españolas y europeas que interpongan prohibición de viaje a los líderes de esos grupos neonazis, como Cuerpo Nacional, que han hecho amenazas implícitas al periodista, como publicar fotos de su casa o de un ataúd con su fotografía.

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La pareja, que ha visto en páginas neonazis como se siguen sus movimientos y la matrícula de su coche casi a tiempo real cuando salen de casa, también teme un "secuestro" en automóvil diplomático de los propios servicios secretos ucranianos, como aseguran le ocurrió a un disidente compatriota en Moldavia.

"¿Qué les impediría hacerlo?", señala Shariy, que ha contratado para él y su familia protección privada.

Tanto a los mossos, que aseguran están colaborando favorablemente en la investigación, como al juez que investiga sus amenazas, Shariy ha pedido poder contar con protección policial de testigo protegido entre otras medidas que prefiere no hacer públicas para no dar pistas a sus potenciales presuntos agresores.

En su exitosa cuenta de Youtube, donde aparece la etiqueta "antinazi" destacada, Shariy cuelga vídeos denunciando presuntos casos de corrupción del Gobierno del presidente Vladímir Zelenski.

Antes, también fue crítico con los ejecutivos de Petro Poroshenko y Víktor Yanukovich, lo que le ha valido una etiqueta en la prensa de "pro ruso" que él niega.

"Yo no soy pro ruso, pero lo repiten sin parar. Si lo fuera lo diría o me refugiaría en Rusia, pero no", señala Shariy, quien añade: "yo amo a Ucrania, pero odio las estructuras constituidas como gubernamentales de mi país".

Dice que si pudiera "abandonaría" la ciudadanía ucraniana, que vive como una "esclavitud" que le persigue incluso en su nueva vida en la costa catalana, donde la pareja ha visto nacer a su bebé y pretende seguir construyendo su futuro.

"En cuatro años podré empezar los trámites para ser ciudadano español, pero de aquí a cuatro años pueden pasar muchas cosas", reconoce Shariy. EFE

lmi/ce/fg

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