JUICIO PROCÉS

Romeva pide valentía al Supremo y cree que la sentencia es una oportunidad

El exconseller de Exteriores Raül Romeva ha seguido la línea de Oriol Junqueras ante el Tribunal Supremo y ha apostado por la política, convencido de que si los jueces son valientes puede abrirse una "oportunidad" para avanzar "desde la confianza, el respeto y el reconocimiento" a las opiniones del otro.,En su turno de última palabra en el juicio del "procés", Romeva, que se enfrenta a 16 años de prisión por rebelión agravada con malversación, ha pedido ser conscientes de

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:05

El exconseller de Exteriores Raül Romeva ha seguido la línea de Oriol Junqueras ante el Tribunal Supremo y ha apostado por la política, convencido de que si los jueces son valientes puede abrirse una "oportunidad" para avanzar "desde la confianza, el respeto y el reconocimiento" a las opiniones del otro.

En su turno de última palabra en el juicio del "procés", Romeva, que se enfrenta a 16 años de prisión por rebelión agravada con malversación, ha pedido ser conscientes de que en el banquillo no se sientan solo doce personas, sino que hay más de dos millones de personas que se sienten concernidas.

Personas, ha advertido, que no van a cambiar de ideas por la "fuerza ni la represión" y que esperan una decisión "valiente".

"La solución que existe se llama política, y, más allá, democracia", ha subrayado el exconseller antes de garantizar que, pase lo que pase, seguirán "con la mano tendida a todo el mundo, con el verbo sereno incluso ante aquellos que nos insulten" para resolver desde sus convicciones republicanas problemas que afectan a todos.

"Y seguiremos mirando a los ojos de nuestros hijos e hijas con dignidad, con la misma con la que millones de personas en todo el mundo se baten por defender los derechos fundamentales", ha concluido.

Romeva ha considerado que a lo largo del juicio las acusaciones han buscado en todo momento "escarmentar, castigar una ideología" y ha cuestionado unos informes finales que dibujan una realidad "que nunca ha existido", describiendo un "odio irracional contra España" que es "falaz" e "irresponsable".

Lo que mueve a quienes defienden el derecho a la autodeterminación es, a su juicio, la frustración y la incomprensión.

Si convocaron unilateralmente un referéndum, ha afirmado, fue porque no pudieron hacerlo de forma acordada con el Estado y desde el convencimiento de que "hacer un referéndum, incluso si éste es ilegal, no es un delito".

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