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ELECCIONES MUNICIPALES (Crónica)

Rivales políticas... y sin embargo amigas

Ocurre en las mejores familias. O en cualquier ambiente laboral. Personas que comparten su vida, pero no su ideología. Lo que no es tan habitual es que dos compañeras de trabajo, en un espacio tan reducido como un bufete de abogados, vayan a concurrir en sendas listas electorales en una misma ciudad.,Es lo que ocurrirá en Pontevedra. Las letradas Pepa Pardo y Gloria Blanco serán las números 2 del Partido Popular y PSOE, respectivamente, las 'manos dere

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 13:44

Alejandro Espiño

Ocurre en las mejores familias. O en cualquier ambiente laboral. Personas que comparten su vida, pero no su ideología. Lo que no es tan habitual es que dos compañeras de trabajo, en un espacio tan reducido como un bufete de abogados, vayan a concurrir en sendas listas electorales en una misma ciudad.

Es lo que ocurrirá en Pontevedra. Las letradas Pepa Pardo y Gloria Blanco serán las números 2 del Partido Popular y PSOE, respectivamente, las 'manos derechas' de sus líderes, Rafael Domínguez y Agustín Fernández, en su asalto a una Alcaldía en la que los nacionalistas del BNG, que gobiernan desde hace veinte años con Miguel Anxo Fernández Lores al mando, parecen inamovibles.

Cuando comenzaron a trabajar juntas, cuentan a Efe, ninguna de las dos podía siquiera imaginar que, además de compartir despacho, acabarían enfrentándose en unas elecciones. Se conocieron a través de varios amigos en común y, tras coincidir en los juzgados, hace cuatro años decidieron unir sus caminos.

"Trabajamos muy bien juntas. Llevamos temas parecidos y tenemos mucha sintonía ", explica Gloria, a lo que Pepa añade que "yo confío mucho en ella y ella también en mí".

La 'popular' fue la primera en confirmar su salto a la política activa. Para ella, el PP siempre fue el "partido de casa". De hecho, su tía ya había sido concejala en Pontevedra con Alianza Popular en 1983.

Lo mismo ocurre con la candidata socialista, aunque en su caso acabó siendo la número 2 del PSOE porque así lo decidieron sus militantes en las primarias.

Para 'Yoya', como la conocen sus amigos, los socialistas siempre han sido su 'hogar político'. Su bisabuelo fue militante a principios del siglo XX y sus tíos también estuvieron vinculados al partido.

Ella, reconoce, se afilió tras el "terrible" comité federal que forzó la dimisión de Pedro Sánchez. Tenía claro que "quería hacer lo que hice", luchar por el regreso del ahora presidente.

Cuando supo que iría en la lista electoral del PSOE una de las primeras llamadas que hizo fue, precisamente, a su nueva rival. "Llamé a Pepa porque quería que se enterara por mí y cuando se lo dije no pudimos dejar de reír, no éramos capaces de hablar", recuerda Gloria con una carcajada.

Eso sí, sus respectivas ideologías nunca han provocado problemas entre ellas. "Tenemos la habilidad de que cuando llegamos a un punto que no se puede sobrepasar sabemos frenar", explica Gloria. Es algo bueno en un despacho en el que, según Pepa, "nos encanta debatir", especialmente de política, "pero siempre desde el respeto".

Sus discusiones son, principalmente, sobre política nacional. "Somos diametralmente opuestas", reconocen las dos mujeres. "Yo soy sanchista y a ella le rechifla Pablo Casado y yo, como comprenderás, no lo puedo soportar", explica 'Yoya'.

Pepa, por su parte, ironiza con que a su socia "le falta objetividad porque encuentra guapísimo a Pedro Sánchez".

Explican que, a veces, entran en sus respectivos despachos para comentar noticias y que "yo me preocupo cuando Pepa y yo estamos de acuerdo en algo", asegura la socialista en tono jocoso.

Ella, según su compañera, "es la que más alza la voz", algo que suele suceder cuando esos debates son en una cafetería cercana.

Ahora, esos diálogos se trasladarán al pleno de la corporación municipal ya que, pase lo que pase el 26M, ambas serán concejalas. Las dos esperan que con sus respectivos jefes de filas como alcalde.

Tienen claro que en los plenos "debatiremos lo que tengamos que debatir y allí se quedará", subraya Pepa Pardo, "saldremos y nos iremos a tomar una coca cola".

Esta dinámica, además, confían en que no cambiará su trabajo en el despacho porque, según Gloria, "aquí no traeremos cosas de partido" y saben que habrá cosas de las que "no podremos hablar".

Ninguna de las dos, eso sí, quiere pensar cómo compatibilizarán trabajo, familia y política aunque la popular asegura que "todo es cuestión de amoldarse".

Lo que esperan, sin duda, es que lo que la abogacía ha unido no lo separe jamás la política.

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