TERRORISMO UE (Entrevista)

La próxima liberación de yihadistas convictos, un reto a la seguridad europea

La salida de centenares de yihadistas de las cárceles europeas en los próximos años plantea un "peligro potencial" para la seguridad de los países comunitarios, advierte el asesor en terrorismo de la Europol Manuel Ricardo Torres en una entrevista con Efe.,Torres, nombrado recientemente miembro del Consejo Asesor sobre Terrorismo y Propaganda del Centro Europeo de Lucha contra el Terrorismo (ECTC, por sus siglas en inglés) de la Europol, asegura que los paíse

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 11:35

Desirée García

La salida de centenares de yihadistas de las cárceles europeas en los próximos años plantea un "peligro potencial" para la seguridad de los países comunitarios, advierte el asesor en terrorismo de la Europol Manuel Ricardo Torres en una entrevista con Efe.

Torres, nombrado recientemente miembro del Consejo Asesor sobre Terrorismo y Propaganda del Centro Europeo de Lucha contra el Terrorismo (ECTC, por sus siglas en inglés) de la Europol, asegura que los países europeos todavía no han dado con la fórmula para "desradicalizar" a sus yihadistas convictos.

Han sido detenidos y condenados en suelo europeo por actividades que van desde la apología del terrorismo islámico en internet a su deseo de unirse a grupos yihadistas en Siria o Irak, y han cumplido penas de cárcel "relativamente cortas".

Sin embargo, siguen siendo "un peligro potencial" que los países europeos deben aprender a gestionar con sus "recursos limitados", avisa Torres, profesor titular del Área de Ciencia Política y de la Administración del Departamento de Derecho Público de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

"En los dos o tres próximos años vamos a ver la salida de un importante número de esos radicales, que siguen siendo tanto o más radicales que cuando entraron en prisión", mantiene el español, que forma parte de la cúpula antiterrorista europea desde octubre.

El verdadero desafío es controlar lo que sucede en el interior de las prisiones, donde ya no es suficiente con supervisar el comportamiento de los terroristas o impedir que radicalice a sus compañeros.

Ahora, según Torres, se trata de "incentivar el desenganche de esos radicales o, al menos, su renuncia a implicarse en nuevos actos de terrorismo".

No en vano, reconoció que "cada vez se es más pesimista en cuanto a la capacidad de desradicalizar" y se apuesta más conseguir que, aunque sigan siendo "radicales en cuanto a sus ideas, eso no se traduzca necesariamente en actos".

El país donde más visible es esta amenaza, y precisamente uno de los más golpeados por el yihadismo desde 2015, es Francia, donde en 2020 se habrán puesto en libertad a 500 terroristas, que podrían haber radicalizado a otros 1.500, apunta.

En España, unos 50 presos encajarían en ese perfil.

La gestión de los condenados por yihadismo es solo una de las secuelas del "declive" del Estado Islámico (EI), que se suma a la vuelta a suelo comunitario de los combatientes europeos que fueron a hacer la yihad a Siria.

Juntas, plantean un desafío a la seguridad que "puede desbordar las capacidades de cualquier Estado, por grande y potente que pueda ser", según Torres.

En el lado positivo, el investigador sostiene que Europa se encuentra más preparada que nunca para combatir al terrorismo islámico gracias a un intercambio de información de inteligencia, entre países tanto rivales como aliados, que nunca había sido "tan fluido".

"Durante esos años se ha avanzado a pasos agigantados en materias esenciales para combatir la amenaza terrorista, y una de ellas es el intercambio de inteligencia, que se encuentra en su mejor momento de la serie histórica", resalta.

Ello coincide con un momento en que el EI "lucha por no caer en la irrelevancia mediática", después de que su proyecto de instaurar un califato en Irak y Siria haya entrado en "un proceso de descomposición".

Tras sufrir un "revés importante" gracias sobre todo a la intervención militar internacional en Siria, el EI se ha visto obligado a volver ser "a su génesis", una organización terrorista tradicional que "no puede tener aspiraciones de controlar territorio y gestionar población".

Pero, mientras este gran conglomerado yihadista retrocede, el auge de políticas hostiles a la inmigración y la popularización de actitudes xenófobas puede alimentar, por otro lado, otro tipo de terrorismo.

Este es otro de los peligros que el ECTC, creado por Europol en enero de 2016 en La Haya (Holanda) para mejorar la respuesta de la UE frente al terrorismo, debe "conjurar en los próximos años".

"Es un círculo vicioso: hay musulmanes que, totalmente alejados de estos planteamientos radicales, pueden verse involucrados en hostigamiento y agresiones de rechazo que les puede convertir en víctimas y entrar en la lógica de la utilización del terrorismo".

"Al final, todos los movimientos xenófobos e islamófobos terminan en profecías autocumplidas", resume Torres.

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