LIBRO CORRUPCIÓN

Politólogo alerta que la corrupción es "el estado natural de las sociedades"

El doctor Víctor Lapuente, especialista en el análisis comparado de políticas públicas, advierte en un libro de que la corrupción es "el estado natural de las cosas" en la mayor parte de sociedades, y apuesta por sistemas basados en la "meritocracia", como en los países nórdicos, para combatirla.,Lapuente, doctor por la Universidad de Oxford, comenta en una entrevista con Efe su libro "Organizando el Leviatán" (Deusto, 2018), que ha publicado con Carl Dahlström, catedrát

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 12:29

El doctor Víctor Lapuente, especialista en el análisis comparado de políticas públicas, advierte en un libro de que la corrupción es "el estado natural de las cosas" en la mayor parte de sociedades, y apuesta por sistemas basados en la "meritocracia", como en los países nórdicos, para combatirla.

Lapuente, doctor por la Universidad de Oxford, comenta en una entrevista con Efe su libro "Organizando el Leviatán" (Deusto, 2018), que ha publicado con Carl Dahlström, catedrático de la Universidad de Gotemburgo, en el que ambos abordan la calidad y la corrupción en los gobiernos actuales del mundo.

En su libro, los autores defienden que la calidad de los gobiernos está vinculada a la existencia de un sistema meritocrático de acceso a los puestos de responsabilidad, similar al del sector privado, transparente y con incentivos diferenciados entre políticos y burócratas.

Para Lapuente, investigador del Instituto de Calidad de Gobierno de la Universidad de Gotemburgo, las sociedades excepcionales son aquellas en las que la corrupción se ha "minimizado", como en los países nórdicos.

El libro pretende demostrar, a través de diferentes análisis empíricos, que países con sistemas altamente politizados han podido reducir el grado de corrupción de sus instituciones, gracias a la existencia de sistemas meritocráticos donde se accede "por capacidades" y no por "contactos".

La estrecha relación entre la política y la estructura funcionarial en determinados países, expone el autor, crea una sensación de "miedo" entre los trabajadores públicos que favorece el silencio y la no confesión de actos corruptos, por el temor a perder sus empleos.

Víctor Lapuente cree que los políticos españoles conocen estos problemas y sus posibles soluciones, pero es consciente de que cuesta pedirles que renuncien a su "statu quo" o a "determinados puestos".

En lo referente a la aplicación de estas teorías en la política española, Lapuente afirma que hay algunos "valientes dentro de los partidos políticos" que se lo plantean.

Concretamente, el autor señala que Jordi Sevilla intentó impulsar este sistema de separación entre burocracia y cargos políticos durante su etapa como ministro de Administraciones Públicas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, pero sus propuestas nunca llegaron a llevarse a la práctica.

Citando ejemplos más recientes, Lapuente celebra también que Toni Roldán, diputado de Ciudadanos en el Congreso, haya citado hasta en "dos ocasiones" su libro en sus intervenciones en la cámara para exponer una propuesta de ley contra la elección de cargos de forma arbitraria, conocida popularmente como "dedocracia".

Además, hace no tantos años, explica el politólogo, el exalcalde de Barcelona y expresidente de la Generalitat Pasqual Maragall demostró, con su administración de los Juegos Olímpicos de 1992, que era posible incorporar "prácticas del sector privado" a la burocracia española.

"Nos olvidamos de la gestión de la burocracia de Maragall", asegura Lapuente al destacar su apuesta por la meritocracia y la "competencia" junto a "mecanismos de flexibilidad" propios del sector privado.

Poniendo la vista en el futuro, el autor afirma que, a pesar de estar envueltos en constantes "círculos viciosos negativos", España cuenta con comunidades como Navarra o El País Vasco en las que la calidad del gobierno está "por encima de la media de la Unión Europea".

En España, advierte Lapuente, comparamos mucho las coaliciones que gobiernan en cada ayuntamiento pero "olvidamos" siempre algo igual o incluso más importante: "la estructura del sector público".

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