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POLICÍA NACIONAL

Policías que escoltan a personalidades piden más dinero para "dar la talla"

Los policías que protegen a las máximas personalidades del país denuncian que se pagan los trajes de su bolsillo porque la cantidad que les dan para ello se ha rebajado a 138 euros anuales y con ese dinero es imposible "dar la talla" en actos como cumbres internacionales y asegurar la discreción necesaria.,El Sindicato Unificado de Policía (SUP) de Madrid ha remitido recientemente un escrito al responsable de la Unidad Central de Protección, dependiente de la Comisaría Gen

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:30

Los policías que protegen a las máximas personalidades del país denuncian que se pagan los trajes de su bolsillo porque la cantidad que les dan para ello se ha rebajado a 138 euros anuales y con ese dinero es imposible "dar la talla" en actos como cumbres internacionales y asegurar la discreción necesaria.

El Sindicato Unificado de Policía (SUP) de Madrid ha remitido recientemente un escrito al responsable de la Unidad Central de Protección, dependiente de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, en el que denuncia la situación de los aproximadamente 500 agentes afectados por una disminución progresiva, desde hace unos diez años, de la cantidad que perciben para ir vestidos adecuadamente: de 500 a 138 euros al año.

Deben vestir de manera similar a los protegidos para pasar desapercibidos, que es una de las claves de su trabajo, y cumplir las normas de protocolo: con traje, camisa, corbata y zapatos adecuados, según detalla el sindicato.

Por eso, SUP Madrid, mayoritario en el cuerpo, ha instado al máximo responsable de esos agentes a que se dé "una solución definitiva", ya sea aumentando la cantidad asignada anualmente a cada policía o incluyendo esos trajes en el servicio de vestuario.

"La cantidad se ha visto reducida año a año y resulta imposible adquirir los mismos, ni tan siquiera en establecimientos tipo outlet", asegura a Efe un agente del servicio de escolta, que habitualmente pone dinero de su bolsillo, al igual que sus compañeros, para poder "dar la talla, y no el cantazo" en el día a día de su trabajo.

Este agente calcula que gasta entre 400 y 500 euros al año en un par de trajes, dos o tres camisas y al menos unos zapatos "decentes y resistentes", ya que los suelen usar a diario y haciendo un trabajo a veces físico, de pie o caminando, con el que se desgastan rápidamente.

"Vamos con ministros, diputados, senadores y otras personalidades a sus actos, y a veces a cumbres de primer nivel en las que hay una amenaza real de atentado. Se trata de garantizar la seguridad pasando desapercibido en la comitiva, para que no distingan quién es la personalidad", relata mientras recuerda que en España estamos en una nivel 4 de alerta antiterrorista.

Se queja de que él y la mayoría de sus compañeros ponen dinero de su bolsillo tanto para estos trajes como para los chalecos antibalas especiales que visten debajo, sin que se noten, "y que realmente te pueden salvar la vida si atentan".

El motivo es que "esos chalecos no han llegado a todos, al igual que pasa con las defensas extensibles y las pistolas táser prometidas" que, según asegura, muchos compañeros están comprando por su cuenta porque "permiten bloquear, causando el mínimo daño posible, a la persona que ataca".

Precisa que las mujeres son las que más necesitan chalecos antibalas, ya que en muchos casos les dan de hombre "con el consiguiente riesgo para ellas y su comitiva".

También asegura que cuando acuden a reuniones internacionales de ministros se enfrentan a otro recorte que se ha llevado a cabo en los últimos años, el de los gastos de lavandería, que también son necesarios porque en actos de ese nivel hay que tener limpios y planchados los trajes a diario.

Este agente propone aumentar la cantidad que percibe cada agente de su especialidad para vestuario, o soluciones alternativas como firmar acuerdos con centros comerciales o tiendas, como hubo en el pasado, o que se encargue de adquirir los trajes la sección de vestuario del cuerpo.

"Hay un disgusto generalizado en la Unidad, y solo queremos hacer bien nuestro trabajo", concluye.

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