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VIOLENCIA MACHISTA

Piden 15 años para el exluchador británico que mató a su expareja en Canarias

La Fiscalía de Canarias solicitará quince años de cárcel por homicidio de carácter machista para una leyenda de la liga de lucha del Reino Unido durante los años sesenta y setenta, James Breaks, al que acusa de matar a golpes a su expareja en Mogán (Gran Canaria) en 2017.,El homicidio de Donna Cowley por el que deberá responder este ciudadano británico aún no tiene fecha de juicio, pero el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de San Bartolomé de Tirajana

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:06

La Fiscalía de Canarias solicitará quince años de cárcel por homicidio de carácter machista para una leyenda de la liga de lucha del Reino Unido durante los años sesenta y setenta, James Breaks, al que acusa de matar a golpes a su expareja en Mogán (Gran Canaria) en 2017.

El homicidio de Donna Cowley por el que deberá responder este ciudadano británico aún no tiene fecha de juicio, pero el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de San Bartolomé de Tirajana ya ha completado la instrucción del caso y ha emplazado a las partes a que formulen sus respectivos escritos de acusación y defensa.

James Breaks, de 79 años, apodado Cry Baby, fue luchador en la liga British Wrestling durante casi tres décadas y desde su jubilación residía en Canarias, en concreto en un complejo de apartamentos de la localidad de Puerto Rico, en Mogán.

La Fiscalía relata que, en el pasado, Breaks tuvo una relación de noviazgo por "tiempo indeterminado" con Donna Cowley, con quien volvió a convivir a partir de 2016, cuando ella se mudó a su apartamento en Gran Canaria tras perder su puesto de trabajo.

Los hechos que se le imputan a Breaks ocurrieron la noche del 29 de junio de 2017 en su domicilio.

Según la acusación pública, el procesado se enfadó porque Donna Cowley le llevaba la contraria en una discusión y, sin mediar provocación alguna, la golpeó con una taza en la cabeza.

La mujer se dirigió aturdida hacia el baño, pero el acusado siguió propinándole puñetazos en la cara, la cabeza y las costillas, "consciente" del daño que podía ocasionarle dada "su propia fortaleza física y su destreza en la lucha", apunta la Fiscalía.

El escrito de cargos asegura que el hombre siguió golpeando a su víctima hasta que élla quedó encajada en la bañera, donde la dejó abandonada y se fue al salón.

A lo largo de la noche, la mujer consiguió llamar por teléfono al 112 para pedir ayuda, pero al día siguiente murió en el hospital.

El Ministerio Público califica los hechos como homicidio con dos agravantes: de abuso de superioridad y por razones de género.