ELECCIONES MUNICIPALES MARAGALL (Serie Previa)

Pasqual Maragall, el alcalde de la Barcelona olímpica y de su apertura al mar

Un Pasqual Maragall eufórico empieza a dar botes de júbilo, con los brazos alzados y mostrando el signo de la victoria, sobre el escenario instalado esa noche en la avenida María Cristina frente a las fuentes de Montjuïc, mientras Jordi Pujol, Narcís Serra y otras autoridades a su alrededor aplauden.,"¡Barceloneses, ya hemos ganado! Hoy es un día grande para la ciudad de Barcelona. Y aquello que es bueno para Barcelona es bueno para Cataluña. Y aquello que

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:39

Roger Mateos

Un Pasqual Maragall eufórico empieza a dar botes de júbilo, con los brazos alzados y mostrando el signo de la victoria, sobre el escenario instalado esa noche en la avenida María Cristina frente a las fuentes de Montjuïc, mientras Jordi Pujol, Narcís Serra y otras autoridades a su alrededor aplauden.

"¡Barceloneses, ya hemos ganado! Hoy es un día grande para la ciudad de Barcelona. Y aquello que es bueno para Barcelona es bueno para Cataluña. Y aquello que es bueno para Cataluña es bueno para España", exclama ante las miles de personas allí congregadas.

Es el 17 de octubre de 1986, y horas antes, desde Lausana, el presidente del COI, Joan Antoni Samaranch, ha despejado la incógnita de cuál será la ciudad organizadora de los Juegos Olímpicos de 1992: "A la ville de... Barcelona, España".

Aquella fecha cambió la historia de Barcelona y catapultó para siempre la carrera de Maragall, un político carismático y con perfil propio, incontrolable para el aparato del que durante casi tres décadas fue su partido, el PSC, y cuyo legado ensalzan hoy buena parte de los aspirantes a la alcaldía barcelonesa, no solo por el hito de las Olimpiadas de 1992, sino también por la transformación urbanística y la apertura de la ciudad a su costa mediterránea.

Nacido en la capital catalana el 13 de enero de 1941, es nieto del poeta Joan Maragall, hijo del senador socialista Jordi Maragall y hermano de Ernest, que lo acompañó en el gobierno local y en el primer tripartito en la Generalitat y ahora es uno de los favoritos para conquistar la alcaldía de Barcelona como candidato de ERC.

Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona, master of Arts en Economía por la New School for Social Research de Nueva York (1973) y doctorado en Ciencias Económicas por la UAB (1978) con una tesis sobre los precios del suelo en Barcelona, Pasqual Maragall fue alcalde durante 14 años (1982-1997).

Sus primeros pasos en el Ayuntamiento de Barcelona fueron como funcionario del Gabinete Técnico (1965-1976), si bien se inició en la política ya durante su etapa universitaria.

Elegido concejal del consistorio barcelonés en 1979, fue teniente de alcalde de Organización y Reforma Administrativa y también de Finanzas Municipales y de Servicios Generales.

Tras la dimisión de Narcis Serra al frente del ayuntamiento para hacerse cargo del Ministerio de Defensa, el 2 de diciembre de 1982 Maragall fue designado alcalde de Barcelona.

Fue el principio de un liderazgo municipal que se prolongó 14 años y que logró revalidar holgadamente en las urnas en cuatro citas electorales: 1983, 1987, 1991 y 1995.

El punto de inflexión de su trayectoria fue la elección en 1986 de Barcelona como sede olímpica, pistoletazo de salida para una serie de transformaciones que pusieron patas arriba la ciudad.

Fueron seis años de obras a discreción para poner al día las infraestructuras urbanas, con la construcción de las nuevas rondas de circunvalación de la urbe y el nacimiento de un nuevo barrio, la Villa Olímpica del Poblenou, que se llevó por delante un decrépito paisaje de viejas fábricas y naves industriales en desuso, al tiempo que permitió recuperar kilómetros de playa antes insalubres.

Carismático e imprevisible, ocurrente e imaginativo, con un sentido de la espontaneidad que a menudo hacía temblar a sus más estrechos colaboradores, no se sentía cómodo con las rigideces de las estructuras de partido y chocó en numerosas ocasiones con los poderes orgánicos del PSC.

El 26 de septiembre de 1997, abandonó la alcaldía, cedió las riendas a su teniente de alcalde Joan Clos y se tomó un tiempo de reflexión, ejerciendo de profesor en Roma y Nueva York.

Pero la fuerza de su legado y su tirón electoral más allá del tradicional caladero de votos metropolitano de los socialistas -encarnaba el ala más catalanista del partido- llevaron a su formación a pedirle que se embarcara en una nueva aventura.

En 1998 regresó a la política activa para encabezar la candidatura del PSC a la presidencia de la Generalitat: no lo consiguió en su primer intento, en 1999, pero sí cuatro años más tarde, cuando enfrente ya no tenía a Pujol sino a Artur Mas.

Estuvo tres años al frente del Govern, una legislatura agitada, marcada por los difíciles equilibrios entre socios del tripartito, la aprobación del nuevo Estatut y la ruptura emocional de Maragall con el PSC, que lo sustituyó por José Montilla como candidato.

El 11 de junio de 2007, Maragall dimitió como presidente del PSC y el 19 de octubre anunció su baja como militante. Un día después, hizo público que padecía un principio de Alzheimer; empezaba así, alejado de los focos políticos, una lucha contra esta enfermedad, que no ha borrado su herencia como alcalde de Barcelona.

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