El padre del 'niño de la maleta', sancionado con 92 euros

Los jueces, abogados y fiscales se han quitado la toga durante la declaración del menor 

 

AGENCIAS

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 15:51

"Ni mi padre ni yo sabíamos que me iban a meter en una maleta". Las palabras del pequeño Adou, conocido como "el niño de la maleta", han servido hoy para que su padre, que ha sido juzgado en Ceuta, sólo haya sido condenado a 3 meses y 22 días-multa, que se ha concretado en una multa de 92 euros.

La Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta ha celebrado hoy, en una única sesión, el juicio contra Alí Ouattara, el padre de Adou, el niño que fue descubierto por el escáner de la Guardia Civil en la frontera entre Ceuta y Marruecos escondido dentro de una maleta. Tras una conformidad entre la defensa y el Fiscal, el padre de Adou sólo ha sido condenado a una multa económica que se ha reducido a 92 euros, al haberse descontado los 33 días que Alí Ouattara estuvo en prisión preventiva.

El juicio, que ha comenzado pasadas las diez y media de la mañana para finalizar a las doce y cuarto, ha sentado en el banquillo únicamente a Alí Ouattara ya que la mujer -de nacionalidad marroquí- que introdujo a Adou en la maleta está en paradero desconocido y con una orden de busca y captura. El pequeño Adou llegaba a la sala de vistas acompañado por su padre y su madre -quien finalmente no ha tenido que prestar declaración-, todos ellos junto a su abogado, Juan Isidro Fernández. El primero en prestar declaración ha sido el padre de Adou, el costamarfileño Alí Ouattara, quien señaló que la muerte de la madre de Adou, con la que el niño vivía en Costa de Marfil, le indujo a iniciar los trámites para conseguir la reagrupación de Adou, que se había quedado en su país viviendo con su hermano mayor de 18 años. "Contacté con un camerunés y le entregué 5.000 euros para que llevara a Adou al aeropuerto de Madrid con un visado. Fui a Madrid y el niño no vino, por lo que tuve que viajar hasta Casablanca (Marruecos) para llevarlo a la frontera de Ceuta", ha comentado el padre en la vista. "Una vez cerca de la frontera, otra persona, natural de Senegal, me comentó que iban a pasar al niño con papeles por la frontera de manera legal dentro de un coche, nunca pensaba que estaba haciendo algo ilegal", ha afirmado.

A preguntas del Fiscal, dejó claro que el contacto le dijo que iba a pasar al menor en un coche y luego lo dejaría en un centro de menores de Ceuta o bien en la policía. "Lo iban a pasar en un coche, nunca me dijeron que lo iban a meter en una maleta porque no lo hubiera permitido". El padre, que dijo desconocer a la "pasadora" -Fátima E.Y.-, a la que nunca vio, ha añadido: "nunca pensé que se iba a poner en riesgo la vida de mi hijo".

Tras un receso, el pequeño Adou comparecía en la sala, acompañado por una intérprete de francés. El momento más emotivo del juicio se produjo cuando el magistrado de la Audiencia, Fernando Tesón, decía que los jueces, abogados y fiscales se quitaran la toga para la declaración del pequeño Adou. El niño habló de lo que se acordaba y al ser preguntado si una mujer marroquí árabe lo introdujo en la maleta dijo: "sí, fue ella pero una mujer marroquí es lo mismo que árabe". El testimonio del menor sobre los hechos ocurridos el 7 de mayo del 2015 dieron paso a un receso, donde la defensa y el Ministerio Fiscal alcanzaron un acuerdo por conformidad.

El acuerdo suponía una condena por un delito contra los derechos de los trabajadores extranjeros para Alí Ouattara con la atenuante "muy cualificada" de parentesco, quedándose la condena -inicialmente de tres años de prisión- en una multa de 3 meses y 22 días a dos euros diarios, es decir, 224 euros. El tiempo que el padre pasó en prisión preventiva -33 días- han reducido la multa a 92 euros. De esta forma, el juicio finalizaba pasadas las doce y cuarto de la mañana sin necesidad de más testimonios y con la alegría del padre y el hijo, que regresarán ahora para vivir en Bilbao, donde actualmente residen.

Alí Ouattara ha asegurado que ahora lo único que quiere es residir en Bilbao con su familia y solicitar la nacionalidad española ya que lleva ya más de diez años residiendo en España. El abogado, Juan Isidro Fernández, tampoco podía disimular su satisfacción. "Era inocente, actuó de buena fe y ha sido una víctima de las mafias", se apresurara a decir a los periodistas a las puertas de la sala, aprovechando uno de los recesos

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