JUICIO CICLISTA (Previsión)

Niegan en un juicio que colocaran piedra que dejó parapléjico un a ciclista

Los cuatro acusados por el accidente de un ciclista que quedó parapléjico en una pista forestal en Vigo han negado que colocaran la piedra de grandes dimensiones contra la que chocó el deportista durante el juicio que desde hoy se celebra en la sección quinta de la Audiencia de Pontevedra.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 17:05

Los cuatro acusados por el accidente de un ciclista que quedó parapléjico en una pista forestal en Vigo han negado que colocaran la piedra de grandes dimensiones contra la que chocó el deportista durante el juicio que desde hoy se celebra en la sección quinta de la Audiencia de Pontevedra.

Los acusados, un directivo de la comunidad de montes de Valladares y tres trabajadores de mantenimiento, han explicado que ese día, el 4 de septiembre de 2014, trabajaron en la retirada de piedras de una pista que daba acceso a un terreno particular y que talaron árboles pero no donde se produjo el accidente.

Han detallado que las talas se realizaron en una zona de monte y que en ningún caso obstaculizaron ningún camino, y han alegado que no les constaba una animadversión con los ciclistas que usaban los montes de Valladares para practicar este deporte, si acaso con motoristas que también transitan por la zona.

Según se recoge en el escrito de acusación del fiscal, que pide para uno de los acusados dos años y medio de cárcel, algunos comuneros "no veían con buenos ojos" la afluencia de ciclistas y de practicantes de motocross a los caminos del monte conocidos como Freixo y Cubiles.

La Fiscalía los acusa de un delito de lesiones por imprudencia grave y reclama 832.428,44 euros para indemnizar al ciclista, que deberán pagar conjunta y solidariamente y, subsidiariamente, la comunidad de montes de Valladares.

A uno de los acusados, José C.A., que era el responsable del mantenimiento y conservación del monte y ejercía de vicepresidente segundo de la comunidad de montes, la Fiscalía le atribuye la orden a una cuadrilla para que podara árboles y colocara obstáculos, en concreto piedras de grandes dimensiones.

José C.A. ha declarado en el juicio que un día antes ordenó retirar unas piedras y talar pinos secos y acacias, pero no en el camino del accidente.

Los otros tres, que integraban la cuadrilla que realizó labores de control de depósito de escombros y de posibles incendios en la tarde en la que se produjo el accidente, han negado que hubieran estado en el camino por el que se adentró el ciclista, que quedó parapléjico.

Estos han relatado que en las inmediaciones del camino aconsejaron a algunos ciclistas no adentrararse en el monte, que vieron pasar varios quads y que una persona que viajaba en un coche blanco junto con una mujer estuvo hablando con uno de ellos para pedirle trabajo.

La víctima, D.G.V., ha relatado que solía bajar por el camino, que conocía "perfectamente", al menos una vez a la semana y que la piedra estaba colocada después de un salto y que no la pudo ver hasta que prácticamente la rueda delantera de su bici impactó contra la misma y salió despedido contra un muro, que golpeó con su cabeza.

También ha contado que no llegó a perder el conocimiento y que pudo coger el móvil que llevaba en una mochila para llamar al número 112 del servicios de Emergencias y a la Policía Local, y que antes de que llegaran los equipos de socorro lo asistieron otros ciclistas que bajaron después de él por el mismo camino.

A preguntas de los abogados de la defensa, D.G.V. ha manifestado que para llegar al desnivel donde sufrió la caída hay que tomar una alternativa del camino, pero sin desviarse del mismo, y ha considerado que la piedra contra la que tropezó, por su tamaño y peso, no la habría podido mover una sola persona.

En ese extremo ha coincidido uno de los ciclistas que lo auxilió en primera instancia, quien también ha indicado que un día antes bajó por el mismo camino y la piedra no estaba ahí, y que "hubo que arrastrarla sí o sí" para que quedara colocada debajo el salto.

D.G.V. estuvo ingresado en un centro hospitalario 191 días y como secuelas le han quedado, entre otras, una paraplejia completa y dolor neuropático dorsal que requiere control y tratamiento por una unidad del dolor.

El Instituto Nacional de la Seguridad Social le reconoció en febrero de 2015 la incapacidad permanente en grado absoluto.

En el trámite de cuestiones previas, el tribunal ha denegado la petición de nulidad del atestado policial solicitado por las defensas al alegar que la Policía Local no era competente para actuar en funciones de Policía Judicial y por jurisdicción, al producirse el accidente en una pista forestal y no en el ámbito urbano.

En cambio, sí ha declarado nulas las escuchas de las conversaciones telefónicas de los acusados "por falta de motivación y de proporcionalidad" con el delito que se les imputa, el de lesiones.

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