DIPUTACIÓN BARCELONA (Perfil)

Marín, la voz rotunda y dialogante de los alcaldes del PSC durante el procés

Desde la segunda ciudad de Cataluña, la socialista Núria Marín ejerció de voz de los alcaldes metropolitanos del PSC en los momentos más intensos del procés, y lo hizo con el mismo talante que ahora quiere trasladar a la Diputación de Barcelona: diálogo con los rivales y contundencia en los principios.,Nacida en 1963, la actitud de la alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat, número dos del PSC y ahora presidenta provincial gracias a los votos de Jx

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:54

Marta Vergoñós Pascual

Desde la segunda ciudad de Cataluña, la socialista Núria Marín ejerció de voz de los alcaldes metropolitanos del PSC en los momentos más intensos del procés, y lo hizo con el mismo talante que ahora quiere trasladar a la Diputación de Barcelona: diálogo con los rivales y contundencia en los principios.

Nacida en 1963, la actitud de la alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat, número dos del PSC y ahora presidenta provincial gracias a los votos de JxCat, se puede resumir en tres anécdotas que tuvieron lugar entre el 11 de septiembre y el 17 de octubre de 2017.

En septiembre, cuando el Govern pidió a los alcaldes que cedieran locales para el 1-O, aprovechó un encuentro con Carles Puigdemont para espetarle: "Dejad tranquilos a los alcaldes"; el día de la votación, irrumpió en un colegio hospitalense donde la policía estaba cargando y se encaró con los agentes, y en los últimos compases de octubre medió para intentar evitar la declaración unilateral de independencia.

Férrea defensora del diálogo -"tenemos que hablar más de lo que nos une", suele decir-, tejió una relación de confianza con Puigdemont hablando de lo que siempre ha dicho que es su prioridad: L'Hospitalet. Bajo la presidencia del exalcalde de Girona se creó la primera comisión bilateral Generalitat-Ayuntamiento.

Un consistorio al que Marín está vinculada desde que hace 34 años entró por la puerta como funcionaria. Apenas una década después, ya era primera teniente de alcalde, con las áreas económicas y el distrito de Collblanc-La Torrassa -en el que aún reside- bajo su responsabilidad.

La vara de alcaldesa llegó a sus manos en 2008, cuando el entonces alcalde, Celestino Corbacho, dio el salto al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como ministro de Trabajo e Inmigración.

Once años después, ambos han vuelto a coincidir en un salón de plenos y han dejado una de las fotos del día, cuando Corbacho -ahora diputado provincial de Ciudadanos- le ha entregado otra vara, esta vez con posado impertérrito: su poca sintonía personal no es un secreto para nadie.

Su entorno la define como una política y una alcaldesa "de raza", de las que disfrutan "pisando calle" -su última campaña se basó en reuniones rápidas con vecinos por todos los barrios- y buscando soluciones de consenso con la oposición, incluso cuando no los necesita como ahora, que dispone de mayoría absoluta en su ciudad.

Entre sus obsesiones a nivel municipal, hay una que sobresale y que le ha llevado a enfrentarse con ministros de todos los colores: conseguir que se soterren las vías en el trazado urbano de L'Hospitalet, que queda partido en dos por el paso de los trenes.

Además de presidenta de la Diputación de Barcelona, alcaldesa y dirigente de los socialistas catalanes, donde milita desde 1981, Marín es miembro de la Federación Española de Municipios y Provincias (FMIP), de la Federación de Municipios de Cataluña (FMC), preside la Red Española de Ciudades Inteligentes y es vicepresidenta de la Asamblea para la Agenda Urbana de Cataluña.

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