Un inicio “horribilis” de Sánchez con polémicas a cuestas

La temeridad del Presidente acumula virajes, cesiones y ninguneos en apenas un mes

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Zipi

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10 feb 2020

El Gobierno de coalición PSOE-Podemos cumple un mes y las polémicas ya representan una pesada mochila en su andadura. Pedro Sánchez ha encadenado semanas “horribilis” que convierte en agua de borrajas todos los intentos de imponer la propaganda a la gestión. Envuelto en la “agenda del reencuentro”, el jefe del Ejecutivo ya ha dado cuerda al averiado Quim Torra sin dar un portazo al debate de la autodeterminación – “un asunto complejo”- o de la amnistía. Un suma y sigue en las cesiones al separatismo que arrancó en esta etapa con la reubicación de Dolores Delgado en la Fiscalía General del Estado o la anunciada reforma del Código Penal. Con idéntica normalidad, se ha ido al choque con el Poder Judicial. 

La espada de Damocles catalana, incluida la rectificación sobre la controvertida reunión de la mesa de diálogo con la Generalitat, dejaron a Sánchez con ganas de rentabilizar el nuevo incremento del salario mínimo a 950 euros. La medida, sin embargo, ha resultado la mecha de una revuelta del campo. Las luces de alarma se mantienen encendidas en La Moncloa ante el temor a un panorama explosivo en las calles. Ya creyeron ver signos de “radicalización” de agricultores en Don Benito, aunque la determinación inicial ha mutado en comprensión hacia las reivindicaciones, además de la búsqueda de un chivo expiatorio en las grandes superficies. Es esencial para el Gabinete que esta partida concluya con éxito, es decir, con un acuerdo.

Las alertas han llevado a Sánchez a pensar en acelerar próximos desembarcos en mente en distintos territorios de España. La gresca con las comunidades autónomas con el Ministerio de Hacienda por el impago de 2500 millones del IVA, ha representado otro de los frentes del Ejecutivo. Mientras la economía sigue amasando nubarrones, desplome incluido del empleo en enero, y el Presidente ha terminado de solventar sus dudas sobre los Presupuestos Generales del Estado, siempre a expensas de la negociación con los secesionistas, para regresar al calendario de presentación a la carrera en marzo y aprobación en junio. La convivencia gubernamental en la finca de Quintos de Mora debió servir precisamente para avisar de las partidas con las que contará cada Departamento en sus iniciativas y los ajustes exigidos por la Unión Europea.

La mirada exterior la ha acaparado el giro en las relaciones de España con el régimen chavista de Venezuela. La decisión de Sánchez de evitar recibir al presidente encargado, Juan Guaidó, tarea delegada en la titular de Exteriores, y sobre todo el encuentro oficioso de José Luis Ábalos con Delcy Rodríguez. Una polvareda que acumula cambios de versiones e interrogantes sobre qué vino a hacer la número dos de Nicolás Maduro, con La Moncloa y, una vez más, el PSOE como testigos mudos, y que, en su estallido, eclipsó el registro del proyecto de ley socialista de regulación de la eutanasia como un nuevo derecho, el primero que debaten esta misma semana las Cortes. Y solamente ha pasado un mes desde que arrancó el Gobierno de coalición. 

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