JUICIO ERE (Previsión)

El funcionamiento de Junta y el Parlamento en los ERE, según 120 testigos

Laura Blanco

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 11:05

Laura Blanco

Durante tres meses, 120 excargos políticos, funcionarios, prejubilados de empresas en crisis, auditores y letrados han descrito el sistema de concesión de ayudas de los ERE y su tramitación por la Junta y el Parlamento andaluces, en un juicio que encausa a 22 responsables autonómicos.

Son los testigos que del 23 de abril y hasta el 25 de julio han pasado por el juicio de la denominada pieza política del caso ERE, que investiga si los acusados -entre ellos los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán- cometieron prevaricación y malversación al diseñar un "procedimiento específico" con el que la Junta repartió 850 millones en ayudas sociolaborales y a empresas en crisis entre 2001 y 2011.

Ese sistema se creó en 2001 con un convenio por el que las ayudas las concedía la Dirección General de Trabajo pero las pagaba el ente público IFA (luego Agencia IDEA), con fondos que la Consejería de Empleo le enviaba mediante las denominadas transferencias de financiación, una herramienta que la Intervención alertó de que se usaba de modo "inadecuado" y que, según el fiscal y las acusaciones, se utilizó para eludir la fiscalización previa de estos pagos.

Por ello afrontan hasta ocho años de prisión dos expresidentes andaluces, dos exconsejeros de Empleo, dos exdirectores de Trabajo, varios excargos de Empleo, dos exdirectores de la Agencia IDEA, un exconsejero de Innovación (a la que desde 2004 estaba adscrita esta agencia), un exinterventor general, dos exconsejeras de Hacienda y otros cargos de este departamento, un exconsejero de Presidencia y un exjefe del Gabinete Jurídico.

Cargos y funcionarios de esos departamentos han declarado como testigos y una idea común entre quienes han visto los expedientes de los ERE, desde los agentes de la UCO a auditores, interventores o funcionarios, es que eran un "caos", sin apenas documentación y desordenada.

También coinciden en que IDEA era una mera "caja pagadora" de las ayudas y no podía negarse a pagarlas, aunque existe controversia, porque sobrepasó el montante de las transferencias recibidas, asunto sobre el que la tesis mayoritaria es que se trató de un desfase contable pero no de un déficit.

Una de las claves del juicio es dirimir si estas ayudas se pagaban a través de IDEA para eludir la fiscalización previa y por qué este sistema se mantuvo durante diez años, pese a que la Intervención insistía en que no era "adecuado".

Interventores, auditores y consejeros de la Cámara de Cuentas han ratificado que estas ayudas no podía fiscalizarlas la Consejería de Empleo, porque el expediente no incluía ningún documento de gasto, pero hay dudas sobre si el control de la propia transferencia o el posterior en IDEA era suficiente.

También se debate por qué se usaron estas transferencias de financiación, no reguladas hasta 2013, que se incluyeron en la Ley de Acompañamiento de los presupuestos andaluces en 2001 para equilibrar pérdidas de entes instrumentales, y en las sucesivas leyes como transferencias a IDEA para ayudas sociolaborales.

Al tribunal le interesa esclarecer si la lectura de los Presupuestos permitía a cualquier parlamentario saber que las transferencias a IDEA eran para pagar las ayudas que concedía Empleo, algo que ratifican los expresidentes del Parlamento andaluz o el exletrado mayor de la Cámara, José Antonio Víboras, pero que choca con el desconocimiento de estas ayudas esgrimido por los expresidentes Chaves, Griñán, y por los exconsejeros Gaspar Zarrías y Magdalena Álvarez, que además de sus cargos eran diputados.

Entre tanto debate técnico, han destacado en este juicio los testimonios de trabajadores que se beneficiaron de los ERE tras protestar cuando Chaves visitó su pueblo, como el caso de la fábrica Bilore, de Lucena (Córdoba), o defendiendo su "cacho pan", como un exminero Huelva, quien no dudó en enviar una carta a Chaves tras comprobar que personas ajenas a la mina recibían estas rentas.

O empleados de la limpieza de Granada, a quienes Guerrero les pagó la subida de sueldo por la que llevaban un mes de huelga; o el exalcalde de Chiclana de la Frontera (Cádiz) y actual vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios, quien escribió a todas las instituciones para pedir fondos para una feria de muestras de su pueblo.

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