Ya están cerca de sus casas todos los condenados por la agresión de Alsasua

Los jóvenes Iñaki Abad y Oihan Arnanz, condenados junto a otras siete personas por agredir a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua, han sido trasladados desde Madrid a las cárceles de Pamplona y Zaballa (Álava).

Imagen del juicio

Imagen del juicio. EFE

Agencias

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 19:05

Los jóvenes Iñaki Abad y Oihan Arnanz, condenados junto a otras siete personas por agredir a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua, han sido trasladados desde Madrid a las cárceles de Pamplona y Zaballa (Álava).

Según informan sus familiares en Twitter, el traslado se efectuó ayer, en el caso de Abad a la capital navarra y en el de Arnanz a la prisión de Vitoria.

De esta manera los siete condenados apenas de 9 y 13 años de cárcel por la agresión a los guardias civiles y sus parejas en octubre de 2016 se encuentran ya en establecimientos penitenciarios próximas a sus domicilios, algunos en Navarra y otros en el País Vasco, y sigue en libertad provisional una joven con una condena inferior.

Los familiares han mostrado además en Twitter su malestar después de conocer ayer por un preso de la prisión de Estremera que Jokin Unamuno había sido trasladado a la cárcel de Álava cuando había solicitado la de Pamplona.

Al parecer, según les han informado, se ha debido a un "error administrativo o una confusión con los papeles de traslado", situación que califican de "surrealista". 

El juicio

Los jóvenes acusado negaron en el juicio su participación y también que dirigieran o estuvieran integrados un colectivo del entorno de ETA para expulsar a las fuerzas de seguridad del Estado del País Vasco y Navarra. 

Ohian Arnanz, para quien se pedía la mayor pena -62 años y medio de cárcel- reconoció que estuvo en el bar Koxka, aunque no participó en nada, si bien en la instrucción negó que hubiera estado. "Se me quedaba la cosa grande", aseguró a preguntas de su abogado para justificar los motivos por los que al principio negó su presencia.

Otro de los acusados, Jokin Unamuno, afirmó que cuando entró en el bar estaba bastante borracho y se enfadó con los agentes porque le habían puesto cuatro multas, dos de tráfico por circular en dirección contraria y las otras por infracciones contra la seguridad ciudadana. "Le dije que menuda jeta que tenían porque se dedicaban a crujir a multas a los jóvenes del pueblo y que luego acudían a los bares"

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