El empresario cárnico que confesó haber matado a tiros a su cuñado en Lleida: "Me arrepiento"

El empresario cárnico que confesó haber matado a tiros a su cuñado en Lleida: Me arrepiento

Europa Press

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 16:05

El empresario cárnico que el 19 junio de 2017 confesó haber matado a tiros a la pareja de su hermana en el obrador de la empresa en Torre-Serona (Lleida) ha asegurado este lunes en el juicio, respondiendo a su abogado: "Me arrepiento".

El acusado, que cargó el cuerpo en el maletero del coche de la víctima y lo abandonó en la calle Béjar de Barcelona, ha explicado durante la vista que el arma la había sacado su cuñado y que él se la quitó de las manos y le disparó.

"Él sacó el arma de detrás y disparó a la pared, no sé lo que pasó, me abalancé sobre él, él resbaló, yo le pude arrebatar el arma y en ese momento de ofuscación disparé", ha contado el empresario en el juicio por jurado que ha comenzado este lunes en la Audiencia de Lleida.

Ha relatado que la víctima le había prestado unos 180.000 euros que él ya le había devuelto sin recuperar los pagarés que ambos habían formalizado y que su cuñado le estaba presionando para que se quedara un coche de los suyos y comprara motos a nombre de su cuñado, lo que le generaría una nueva deuda.

El acusado, de 47 años cuando ocurrieron los hechos, negó en sus primeras declaraciones ser el autor de la muerte de su cuñado y tras cambiar de abogado reconoció que había sido él quien le había matado.

Ha explicado que el cuñado le amenazaba si no hacía lo que él le pedía con hacérselo saber "a sus socios de Valencia que eran muy malos" y que las amenazas eran también para su familia.

DESTRUYÓ EL ARMA

Sobre el arma, que no ha aparecido, el acusado ha dicho respondiendo a la fiscal: "La destruí, cogí una radial y la corté en trocitos pequeños".

A preguntas de la Fiscalía y de la acusación particular, ha dicho que, después de trasladar el cuerpo de su cuñado a Barcelona, fue al campo de tiro del que era socio a recoger su arma para tenerla en casa, aunque luego no se la llevó, pero ha negado que lo hiciera para poder justificar restos de pólvora en la prueba de la parafina.

La Fiscalía, la acusación particular y la defensa piden 12 años de cárcel por un delito de homicidio, con el atenuante de reparación parcial del daño y la atenuante analógica de confesión, y además la defensa plantea el atenuante de obcecación.

El Ministerio Público sostiene que el acusado disparó seis tiros de los que cinco impactaron en la víctima, que una de las balas se incrustó en una pared y que un trabajador de la empresa encontró una bala y se la entregó a los Mossos d'Esquadra.

La mujer de la víctima, y hermana del acusado, había denunciado la desaparición de su pareja el 20 de junio y el cuerpo fue localizado tres días después en la calle Béjar por los Mossos, a los que habían alertado vecinos de la zona por el fuerte olor que desprendía el coche.

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