CONSTITUCIÓN ANIVERSARIO (Serie Previa)

La élite que aprobó la Constitución: jóvenes abogados y pocas mujeres

Un Congreso con más de un tercio de abogados y una media de edad de 44,2 años aprobó la Constitución en 1978. Hoy los licenciados en Derecho siguen siendo mayoría en el Parlamento, pero la edad ha subido y sobre todo destaca un cambio: las mujeres han pasado del 6 al 40 por ciento en la Cámara.,La legislatura constituyente vio un rejuvenecimiento de las cámaras, especialmente del Congreso, y dio entrada a nuevos perfiles de políticos muy distintos de los miembros

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 12:35

Luis Sanz

Un Congreso con más de un tercio de abogados y una media de edad de 44,2 años aprobó la Constitución en 1978. Hoy los licenciados en Derecho siguen siendo mayoría en el Parlamento, pero la edad ha subido y sobre todo destaca un cambio: las mujeres han pasado del 6 al 40 por ciento en la Cámara.

La legislatura constituyente vio un rejuvenecimiento de las cámaras, especialmente del Congreso, y dio entrada a nuevos perfiles de políticos muy distintos de los miembros de las Cortes franquistas, pero ¿aquellas Cortes representaban a la sociedad española?

LOS JÓVENES PARLAMENTARIOS DE LA TRANSICIÓN

Un Congreso con una media de edad de 44,2 años -en el Senado rondaba los 50- parece acorde con una sociedad mayoritariamente joven como la española de principios de los setenta, aunque la comparación con los datos del INE respecto al conjunto de la población refleja que los parlamentarios estaban muy por encima de la media del país: 33 años.

El estudio "Renovación y continuidad de la élite política española durante la transición" de Miguel Ángel Giménez Martínez analiza el perfil de aquellas Cortes y llega a la conclusión de que identificar los Parlamentos con una imagen real de los ciudadanos a los que representan no es más que "una ficción política".

Pese a todo, es indudable que aquellos parlamentarios eran más jóvenes que los procuradores franquistas e incluso que los actuales diputados y senadores.

El estudio de Giménez Martínez aporta un dato relevante: tres de cada cuatro diputados y senadores elegidos en 1977 no estaban en edad militar durante la Guerra Civil, lo que facilitó el entendimiento en los debates.

Por grupos parlamentarios, los diputados más jóvenes eran los socialistas seguidos de los de UCD, mientras que la edad se elevaba considerablemente en el caso del Partido Comunista y Alianza Popular.

LA ÉLITE UNIVERSITARIA Y PROFESIONAL: 1977

Por la propia naturaleza del sistema electoral de 1977, las Cortes Constituyentes supusieron una fuerte descentralización de las cámaras respecto a las Cortes franquistas, donde la inmensa mayoría de los procuradores procedían de Madrid.

Si el origen geográfico se amplió no ocurrió lo mismo con la formación académica, y es ahí donde se aprecia una mayor distancia entre representantes y representados.

El 80,9 por ciento de los diputados de las Cortes Constituyentes tenía estudios superiores frente a un 3,8 por ciento de la población de la época, según los datos recogidos en el trabajo de Giménez Martínez.

Los porcentajes se igualan entre quienes contaban con estudios de grado medio (10,5 % en el Congreso de 1977 y 8,5 % en el conjunto de la sociedad) y vuelven a distanciarse entre los que solo tenían estudios primarios, ya que en una España con un 87,7 % de personas con apenas formación había un 8,6 por ciento de diputados en esa situación.

De acuerdo con las fichas de los parlamentarios de la época, 119 eran abogados o tenían estudios de Derecho; 51 provenían del mundo de la enseñanza (profesores y catedráticos); 32 eran empleados administrativos (muchos de banca); 24 eran ingenieros y había 18 funcionarios y el mismo número de obreros.

Los economistas y empresarios se situaban a continuación (16 en cada caso) y había 14 médicos, 8 agricultores y 7 periodistas.

A diferencia del Congreso de 2016, había solo 3 licenciados en Ciencias Políticas, así como 2 escritores, un único estudiante, un traductor, un biólogo, un militar y un marino mercante, entre otras profesiones.

LA ÉLITE UNIVERSITARIA Y PROFESIONAL: 2016

En cuanto a los diputados elegidos en las últimas elecciones, en junio de 2016, los que tienen estudios superiores son casi el 85 por ciento y, de ellos, un 15 por ciento tienen un máster o un doctorado, según los datos del Congreso.

En comparación con la población en general, el estudio del BBVA "El nivel educativo de la población en España y sus regiones" de Ángel de la Fuente y Rafael Doménech, señala que el 12,9 por ciento de los españoles adultos contaba con estudios universitarios superiores a finales de 2017 y un 11 por ciento, con una diplomatura.

La mitad de la población cuenta con estudios de Bachillerato o Formación Profesional; un 24,2 por ciento, educación primaria; y un 1,63 por ciento eran analfabetos.

Las fichas personales de los diputados reflejan una estructura profesional similar a la de 1977, con predominio de los licenciados en Derecho (aunque menos que en las Cortes Constituyentes) sobre todo del PP y Ciudadanos, seguidos de los parlamentarios provenientes de la enseñanza, especialmente en el PSOE y Unidos Podemos.

Los economistas, licenciados en ADE y asesores fiscales forman el tercer grupo con más representación en la Cámara Baja, mientras que funcionarios, ingenieros (titulación que ha perdido peso en la Cámara respecto a 1977) y empresarios se sitúan a continuación.

EL GRAN CAMBIO: LAS PARLAMENTARIAS

La mayor diferencia entre la composición actual de las Cámaras y la de 1977 es la presencia de las mujeres, ya que entonces solo 21 tuvieron escaño en el Congreso (6 por ciento) y 4 fueron elegidas senadoras (2 por ciento de los electos para la Cámara Alta).

De las 21 diputadas de las Cortes Constituyentes, 10 eran del grupo socialista (PSOE y PSC), 7 de UCD, 3 del grupo comunista (PCE y PSUC) y una de Alianza Popular.

Cinco de ellas eran profesoras universitarias y cuatro maestras, lo que refleja que la enseñanza era la principal ocupación de las pocas mujeres de la época que podían acceder a una profesión liberal.

Tres eran o habían ejercido como periodistas, dos habían estudiado Filosofía y Letras, otras dos Derecho y una Historia, aunque también las había procedentes de carreras científicas o técnicas, como una física y una bióloga.

Solo una mujer, la diputada de UCD Teresa Revilla formaba parte de la Comisión Constitucional que perfiló la Carta Magna para remitirla al Pleno.

Hoy las cosas han cambiado: en las elecciones de junio de 2016 resultaron elegidas 138 diputadas (el 39,4 por ciento de la Cámara Baja), una mujer, Ana Pastor, preside el Congreso, y, como ejemplo, en la Comisión Constitucional hay 17 mujeres.

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