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SUCESOS EXPLOSIÓN (Corrección)

Desmontan la parte superior del edificio siniestrado con ayuda de un robot

Los técnicos que desescombran el edificio del número 98 de la madrileña calle Toledo, reventado el miércoles pasado por una explosión de gas, han incorporado un robot para desmontar de forma más rápida y segura la parte dañada, han informado este viernes fuentes municipales. ,También, según estas fuentes, la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, permanece reunida esta mañana con los vecinos

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:48

(Corrige en el séptimo párrafo la información sobre la revisión de la caldera)

Los técnicos que desescombran el edificio del número 98 de la madrileña calle Toledo, reventado el miércoles pasado por una explosión de gas, han incorporado un robot para desmontar de forma más rápida y segura la parte dañada, han informado este viernes fuentes municipales.

También, según estas fuentes, la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, permanece reunida esta mañana con los vecinos alojados en el hotel NH Madrid Ribera del Manzanares, para conocer su situación.

Los técnicos han reiniciado esta mañana las labores de desescombrado en la cubierta y las plantas superiores del edificio y lo hacen de forma manual en una jornada en la que el viento "complica un poco" las tareas, han dicho las fuentes del Ayuntamiento.

En su tarea, cuentan a partir de hoy con una máquina, un robot, que ayudará a las labores de desescombrado de forma más rápida y segura, y que también sirve para demoler.

La explosión, previsiblemente causada por una acumulación de gas, tuvo lugar unos minutos antes de las 15:00 horas del miércoles pasado en un edificio de la parroquia de la Parroquia Virgen de la Paloma, y dejó cuatro fallecidos y una decena de heridos.

Fuentes de la Comunidad de Madrid han señalado a Efe que la última revisión de la instalación de gas del edificio, obligatoria cada 5 años, se realizó en enero de 2020 y que estaba en orden.

Otro asunto diferente, según estas fuentes, es la revisión de la caldera, que depende de la empresa con la que está suscrito el seguro o la encargada de su mantenimiento, y de la que el Gobierno regional no tiene datos.

El jueves pudieron volver a sus viviendas los vecinos del portal 106 de la calle Toledo, uno de los tres bloques de viviendas -junto con los números 102 y 104- desalojados tras la explosión.

Una parte de los vecinos residentes en estos tres inmuebles -23 de ellos- fueron trasladadas por el Ayuntamiento de Madrid al hotel NH Madrid Ribera del Manzanares, donde aún permanecen.

Las fuentes del Ayuntamiento han informado de que ninguno de los tres bloques de viviendas presenta daños estructurales, aunque el del número 102 tiene paredes agujereadas y ladrillos caídos, por lo que sus vecinos no han podido volver a sus viviendas.

Tampoco han podido regresar aún a sus casas los del portal 104, ya que los técnicos no han podido inspeccionar todas las viviendas.

El párroco de la Virgen de la Paloma de Madrid, Gabriel Benedicto, ha explicado que minutos antes de la explosión olía a gas en todo el edificio y que ninguno de los sacerdotes ni el electricista David Santos, fallecido en el suceso, llegaron a tocar ninguna de las calderas. EFE

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