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La decisión que pudo cambiar el destino de Pablo Ibar

Los padres del español que ha estado 16 años en el corredor de la muerte pidieron a un matrimonio que se lo llevaran a España cuando Pablo era aún un niño

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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 25 may 2019

El cuarto juicio por un triple asesinato cometido en Florida en 1994 libró este miércoles al hispano-estadounidense Pablo Ibar de la pena de muerte a la que se enfrentó durante 16 años, pero lo condenó a cadena perpetua tras ser hallado en enero pasado culpable de ese crimen.  Fue un largo y "duro" proceso para Ibar, su familia y su defensa, que terminó este miércoles en llanto, alegría y abrazos entre todos ellos en una corte abarrotada en Fort Lauderdale, al norte de Miami, después de que el jurado no alcanzará un acuerdo unánime sobre la pena de muerte y recomendara la cadena perpetua. En junio de 1994, la policía encontró en Mirarmar, Estado de Florida, los cuerpos sin vida de un hombre y dos mujeres. Casimir Sucharski, Sharon Anderson y Marie Rodgers. Tras una rápida investigación, el 25 de Agosto fueron acusados y detenidos Seth Peñalver y Pablo Ibar. El primer juicio se celebró en Fort Lauderdale, el 5 de mayo de 1997, y fue declarado nulo el 25 de enero de 1998 al no ponerse de acuerdo el jurado sobre el veredicto. Desde entonces, el camino ha sido tortuoso y surrealista.

Todo por lo que ha pasado Pablo Ibar ha hecho de él una persona muy distinta de aquel joven alocado que andaba en compañías no recomendables. Lo cierto es que la vida de Pablo pudo ser muy distinta si el destino le hubiera dado la oportunidad que finalmente le arrebató hace muchos años. Lo cuenta muy bien Jon Uriarte, presentador del tramo de 12.00 a 13.00h. en "Herrera en COPE". Parte de la historia del preso español es muy conocida. Pablo es sobrino del mítico José Manuel Ibar Azpiazu. Éste no tuvo un buen final, pues el gran boxeador y mejor harrijasotzaile se tiró por la ventana el 21 de Julio de 1992, en Madrid. Dos años antes del inicio del calvario de su sobrino al otro lado del charco. Pero hay otra fecha que no conoce casi nadie y que es vital en este caso.

"Julio de 1980. José Luis y Maite. Él de Bilbao. Ella de Galdácano. Casados, cuatro hijos y un problema. El de José Luis y su corazón que le había llevado hasta Houston para ser operado a corazón abierto. La cosa salió bien y tiempo después abandonaron el Methodist Hospital, con la idea de descansar en Florida, volver para la revisión y regresar a Bilbao. Paseando por Miami, el matrimonio encontró un restaurante vasco. Lo regentaba una pareja. Los días fueron pasando y surgió una buena relación entre los cuatro. Tanta, que un buen día la pareja del restaurante le pidió a la pareja cliente, un favor inesperado. Que se llevaran a su hijo a Bilbao. El ambiente no les parecía el adecuado para educar a un niño y querían que se criara con sus abuelos. Creían oportuno que el pequeño cambiara de aires. EE.UU. no era tan tranquila tierra como la vieja Europa. Hay intuiciones que no deberíamos dejar pasar", ha contado Uriarte para COPE.es.

 Aquella familia eran los Ibar. Y el niño, de 8 años, Pablo. Finalmente, Ibar no pudo abandonar Estados Unidos y hacer una nueva vida en España porque los padres no pudieron conseguir los papeles a tiempo. Y Pablo se quedó en Miami.

La pareja de Bilbao volvió desolada a España porque vio que los padres se habían quedado preocupados y tristes por el futuro de aquel niño. Años despuñes, Maite se quedó viuda. Y una tarde, en la tele, vio a un niño que ya era un hombre en el corredor de la muerte. Ese hombre era el niño de ocho años que nunca viajó a Bilbao. "Y esa señora, que todavía hoy derrama lágrimas porque sabe que el destino pudo haber cambiado la vida de ese chaval, es mi suegra", ha realatado Jon. 

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