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Decenas de miles de personas comienzan en Minsk una nueva protesta multitudinaria contra Lukashenko

Europa Press

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 16:32

Decenas de miles de manifestantes se han congregado este domingo en las calles de la capital de Bielorrusia, Minsk, para una nueva protesta multitudinaria contra el presidente del país, Alexander Lukashenko, al que acusan de fraude electoral y represión contra los disidentes, en un momento de máxima tensión en la exrepública soviética.

Los manifestantes se han concentrado en la plaza de la Independencia al grito de "Uchodi!" ("¡Largo de aquí!"), mientras las fuerzas de seguridad, que han avisado de que la manifestación no ha sido aprobada, han bloqueado de momento todos los accesos por metro.

El Ministerio del Interior ha recordado a los manifestantes de que "el evento es ilegal" y que los participantes serán "responsabilizados" de lo que pueda ocurrir, mientras el jefe de la Policía bielorrusa, Ivan Kubrakov, ha avisado a los participantes de que se dispersen de la plaza.

El aviso del Ministerio de Defensa ha sido todavía más urgente. "Como haya disturbios no os enfrentaréis contra la Policía", ha avisado a los manifestantes, "sino contra el Ejército".

El ministro de Defensa de Bielorrusia, Viktor Jrenin, ha advertido este domingo de que habrá intervención militar si se producen ataques contra monumentos o instalaciones militares en el marco de las movilizaciones de la oposición.

En particular ha advertido de que no tolerará la "profanación" de estos "lugares sagrados", a los que la gente acude para "depositar flores y rendir homenaje a los defensores de la Patria". Estos monumentos son homenajes a la lucha durante la Segunda Guerra Mundial, pero se identifican también con el pasado soviético de Bielorrusia.

"En la última guerra Bielorrusia perdió un tercio de su población. Fue prácticamente borrada de la faz de la Tierra. Miles de monumentos han sido levantados en nuestra tierra como recuerdo del padecimiento. Son sagrados para nosotros", ha subrayado en declaraciones recogidas por la agencia de noticias oficial bielorrusa, BELTA.

"No podemos contemplar con calma cómo se celebran actos en estos lugares con las banderas con las que los fascistas organizaron las matanzas de bielorrusos, rusos, judíos y de otras nacionalidades", ha argumentado en referencia al uso de la bandera blanca y roja empleada por los bielorrusos aliados de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. La bandera también fue oficial en Bielorrusia entre 1991 y 1995.

El Ministerio de Defensa ha informado de que a partir de este 23 de agosto estos monumentos están bajo custodia de esta institución. "Advertimos categóricamente que los que violen el orden y la paz en estos lugares tendrán que vérselas con el ejército en lugar de la policía", advierte el Ministerio.

"Ante la dinámica de los acontecimientos no se puede descartar que en el futuro las fuerzas destructivas intenten tomar el poder provocando disturbios generalizados y el uso de armas", ha indicado Jrenin, según recoge el portal de noticias Tut.by.

En particular ha mencionado las posibles aspiraciones anexionistas de Polonia, aunque sin mentar directamente al país vecino. "La situación más difícil puede darse en las regiones occidentales del país, donde desde hace tiempo intentan convencer a nuestra población de su afinidad étnica y cultural con uno de nuestros vecinos más cercanos", ha argumentado. Así, incluso se ha referido al "peligro de infiltración por la frontera occidental" por parte de los "servicios secretos de los países occidentales".

Jrenin ha denunciado además el reciente envío de 18 cazas F-16 estadounidenses de Alemania a Polonia que podrían ser utilizados como "apoyo aéreo", ya que estarían en la frontera con Bielorrusia "en unos 22 minutos". En ese sentido también ha criticado la estrategia de la OTAN, centrada en el envío de tropas en una "respuesta a una crisis".

Desde el 22 de agosto las Fuerzas Armadas bielorrusias están en situación de preparadas para el combate, una situación sin precedentes desde hace un cuarto de siglo, según ha destacado el propio presidente Lukashenko.

Según el escrutinio oficial de las elecciones presidenciales del 9 de agosto, Lukashenko obtuvo el 80,1 por ciento de los votos, seguido de Svetlana Tijanovskaya con el 10,12 por ciento de los apoyos. Los otros tres candidatos reunieron juntos poco más del 4 por ciento.

La oposición bielorrusa exige una repetición de los comicios, opción que Lukashenko ha descartado de forma contundente. Además, la oposición denuncia fraude y buena parte de la comunidad internacional no reconoce el resultado.

Los bielorrusos han venido manteniendo desde entonces multitudinarias manifestaciones contra el veterano mandatario, en el poder desde 1994, que se han saldado hasta la fecha con al menos dos muertos, cientos de heridos y miles de detenidos, la mayoría de los cuales ya han sido liberados.

TIJANOVSKAYA LLAMA A LA CALMA

La excandidata presidencial ha declarado que tiene intención de regresar a su país y entablar un diálogo con el mandatario para solucionar la actual crisis política una vez libere a todos los presos políticos, incluido su marido.

"Creo que ese será el momento en que regresaré allí y estaré con mi esposo y mi gente", ha declarado en una entrevista a Sky News desde el hotel de Vilnius (Lituania) en el que se encuentra tras abandonar el país después de las fuertes protestas de las últimas semanas por el resultado de las elecciones, en las que Lukashenko revalidó su largo mandato en el país entre acusaciones de fraude.

Tijanovskaya comparecía en lugar de su marido, Sergei Tijanovski, conocido bloguero del país que fue encarcelado el pasado mes de mayo, antes de los comicios, por incitar a la violencia.

"Si es necesario hablar con Lukashenko y entiendo los motivos, no veo por qué no debería hacerlo", ha declarado la opositora antes de otra nueva gran manifestación convocada para este domingo contra el mandatario, que ya ha pedido ayuda al Ejército para "mantener la integridad del país", y ha acusado a los manifestantes de actuar al servicio de intereses occidentales.

"Creo en nuestra gente y de hecho no perderemos esta inercia", ha declarado la opositora. "Incluso si esta inercia se ralentiza o se calma un poco, nuestra gente ya no aceptará a nuestro presidente", ha añadido, antes de pedir a las autoridades que ejerzan calma ante cualquier protesta.

"No pueden ir en contra de sus madres, sus hermanas y sus hermanos. No tienen que hacer esto", ha declarado.

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