La comida con Villarejo que puso contra las cuerdas a Dolores Delgado y que no le ha pasado factura

Pablo Iglesias, que ahora es vicepresidente del gobierno de Sánchez, le pidió que se alejara "de la vida política"

Segunda jornada de la sesión de investidura de Pedro Sánchez

GRAF7315. MADRID, 05/01/2020.-. Dolores Delgado, ministra de Justicia en funciones, llega este domingo al Congreso de los Diputados para asistir a la segunda jornada del debate de investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. EFE/MariscalMariscal

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12:39

Los comentarios de una comida en octubre de 2009 filtrados casi diez años después pusieron contra las cuerdas a Dolores Delgado que, si bien fue reprobada en el Congreso y Senado y cometió el error de negar haber tenido una cita con el excomisario Villarejono le ha pasado factura y ha sido propuesta como fiscal general del Estado.

Delgado compartió mesa con su amigo y exmagistrado Baltasar Garzón, con mandos policiales y Villarejo. El expolicía celebraba con ese almuerzo la concesión de una medalla y grabó todo lo que los asistentes dijeron en las más de tres horas que duró la comida. 

Tanto la ministra como el resto hablaron coloquialmente de asuntos laborales como la detención de dos piratas somalíes que secuestraron el barco atunero "Alakrana", bromearon de sexo y se refirieron a compañeros de profesión como el entonces juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, del que la propia Delgado dice "Marlaska es maricón".

Pero no fueron sus palabras en esa comida lo que produjo más quebraderos de cabeza a la exministra y al Gobierno, sino la gestión de la filtración de estos audios por los diarios digitales Moncloa.com y El Confidencial, que el 17 de septiembre de 2018 revelaban que la Audiencia Nacional había descubierto una anotación en la documentación incautada a Villarejo, arrestado en noviembre de 2017 y en prisión preventiva desde entonces.

La anotación hallada detallaba un encuentro de Villarejo con Delgado -supuestamente se refiere a ella como Dos- para recabar su apoyo en beneficio del empresario naviero Ángel Pérez-Maura, inmerso en un proceso dependiente de este tribunal.

"Es radicalmente falso que haya tenido una cita con él", salió al paso inmediatamente Delgado para negar la información, mientras el Ministerio dejaba claro que la titular de Justicia no había intervenido cuando ejercía como fiscal de la Audiencia Nacional en trámite alguno del proceso de extradición relacionado con dicho empresario.

Delgado insistió ese mismo día en negar cualquier "tipo de relación personal, profesional, oficial o no oficial" con el excomisario antes de añadir que había coincidido con él "en compañía de otras personas en algún evento".

Una semana después, con la publicación de los audios de esa comida, la entonces ministra, acosada por la polémica, daba una nueva versión. En los 25 años que había estado en la Audiencia Nacional había coincidido con Villarejo en tres ocasiones.

La exministra se defendió en el Congreso, donde compareció a petición propia, de lo que consideró como "ataques execrables". "Las grabaciones se cortan, se pegan, se ponen y se quitan", advirtió antes de prometer que llegaría "al fondo del asunto".

Precisamente, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que este lunes toma posesión del cargo como vicepresidente segundo pidió que se alejara "de la vida política".

"Alguien que se reúne de manera afable con un personaje de la basura de las cloacas de Interior en nuestro país debe alejarse de la vida política porque hace daño a la mayoría parlamentaria que protagonizó la moción de censura", afirmó entonces.

Y fue Podemos el que posibilitó con su abstención que el Congreso instara al Ejecutivo a que la ministra Delgado fuera cesada.

Un año y tres meses después la ministra no renueva en su cargo pero da el paso insólito de convertirse en el primer fiscal del Estado que llega tras estar en el Gobierno.

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