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Casi 2.000 menores yazidíes sufren una crisis física y mental tras regresar del cautiverio de Estado Islámico

Europa Press

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 07:50

Entre 2014 y 2017, Estado Islámico perpetró crímenes de guerra contra la comunidad yazidí

Amnistía Internacional (AI) ha advertido este jueves de que 1.992 menores yazidíes que han regresado con sus familias tras vivir bajo el cautiverio del grupo yihadista Estado Islámico sufren una crisis de salud física y mental.

En un informe, titulado 'Legado del terror: la difícil situación de los niños yazidíes sobrevivientes de Estado Islámico', el organismo pone el foco en las consecuencias que sufren los niños después de ser secuestrados, torturados, obligados a combatir, violados y sufrir otros abusos "terribles" contra los Derechos Humanos por Estado Islámico.

"Aunque la pesadilla de su pasado ha quedado atrás, estos niños y niñas continúan teniendo dificultades. Tras soportar los horrores de la guerra a una edad extremadamente temprana, ahora necesitan el apoyo urgente de las autoridades nacionales iraquíes y de la comunidad internacional para construir su futuro", ha señalado el director adjunto de Respuesta a las Crisis para Cuestiones Temáticas de AI, Matt Wells.

Entre 2014 y 2017, Estado Islámico perpetró crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y lo que la ONU describe como genocidio contra la comunidad yazidí de Irak.

Según denuncia el trabajo, de 56 páginas, muchos niños y niñas supervivientes --ellos niños soldado y ellas niñas sometidas a violencia sexual-- han regresado con lesiones, enfermedades o discapacidades físicas debilitantes a largo plazo.

En cuanto a los problemas de salud mental, los que con más frecuencia sufren son trastorno de estrés postraumático, ansiedad y depresión. Así, entre los síntomas y comportamientos habituales están la agresión, las escenas retrospectivas, las pesadillas, la evitación de situaciones sociales y los cambios pronunciados del estado de ánimo.

El trabajo precisa que el grupo yihadista mató de hambre, torturó y obligó a combatir a miles de niños yazidíes capturados. En consecuencia, muchos de estos ex niños soldados corren un mayor riesgo de padecer enfermedades graves o tener discapacidades físicas, como la pérdida de brazos o piernas.

Además, con frecuencia, a su regreso se les aísla, ya que sus familias y comunidades tienen dificultades para aceptar sus experiencias durante el cautiverio. El informe destaca que, en muchos casos, se les ha sometido a propaganda, adoctrinamiento y formación militar intensos con el propósito deliberado de borrar su identidad, idioma y nombre anteriores.

"Me obligaron a combatir. O lo hacía o moría. No tenía ninguna otra alternativa. La situación estaba fuera de mi control. Para sobrevivir, elegí combatir. Es lo peor que puede sucederle a ningún ser humano, lo más degradante (Cuando regresé del cautiverio) sólo buscaba a alguien que me cuidara, algún apoyo, alguien que me dijera 'estoy aquí para ti' Eso es lo que he estado buscando, pero no lo he encontrado, ha contado Sahir, sometido a reclutamiento forzoso a los 15 años, a AI.

En cuanto a las niñas, el trabajo subraya que han sufrido "toda clase de abusos" bajo el cautiverio de Estado Islámico, incluida violencia sexual. Las niñas sobrevivientes de violencia sexual sufren diversos problemas de salud, entre ellos fístulas traumáticas, cicatrices y dificultades para concebir o llevar a término un embarazo.

"Cuando me casaron era una niña. Me hicieron sufrir. Quiero tener un futuro mejor. Quiero que el Estado Islámico rinda cuentas por lo que me hizo", ha relatado Randa, de 14 años, que estuvo cinco bajo el cautiverio de Estado Islámico.

Según AI, en su mayor parte, los servicios y programas existentes para sobrevivientes de violencia sexual han desatendido a las niñas. "Estas niñas han sido sometidas sistemáticamente al horror de vivir bajo el Estado Islámico, y ahora están siendo abandonadas a su suerte. Se les debe dar el apoyo que tanto necesitan para rehacer su vida como parte del futuro de la comunidad yazidí", ha valorado Wells.

LOS HIJOS DE LA VIOLENCIA SEXUAL

El informe también aborda la necesidad "urgente" de poner fin a la separación forzada de las mujeres y sus hijos e hijas nacidos como consecuencia de violencia sexual infligida por miembros de Estado Islámico.

Las mujeres y niñas yazidíes sometidas a esclavitud sexual por combatientes de Estado Islámico han dado a luz a cientos de niños y niñas. A muchos de ellos se les ha negado un lugar en la comunidad yazidí debido a diversos factores.

Entre ellos, destaca la postura del Consejo Supremo Espiritual Yazidí y el marco jurídico actual de Irak, que establece la obligación de registrar como musulmán a todo niño o niña de padre "desconocido" o musulmán.

Varias mujeres entrevistadas por Amnistía Internacional declararon que las habían presionado, coaccionado o incluso engañado para que abandonaran a sus hijos, lo que les provocó una grave angustia psicológica.

También les habían asegurado falsamente que podrían visitar a sus hijos o reunirse con ellos en una fase posterior. Todas las mujeres entrevistadas que habían sido separadas de sus hijos dijeron que no habían tenido contacto ni acceso a ellos, y que se sentían incapaces de hablar con su familia o comunidad sobre su deseo de reunirse con sus hijos porque temían por su propia seguridad.

En este sentido, AI ha pedido a las organizaciones internacionales y ACNUR que den prioridad a estas mujeres y menores y tramiten por la vía rápida su reasentamiento o reubicación humanitaria, con la cooperación de las autoridades y los gobiernos extranjeros.

EDUCACIÓN, IDIOMA Y DEUDAS

Por otra parte, los menores yazidíes supervivientes fueron privados de acceso a la educación formal durante sus años de cautiverio. Ahora, muchos pierden los programas de aprendizaje acelerado disponibles, bien porque desconocen su existencia o porque la excesiva burocracia los disuade. La consecuencia, remarca AI, es que muchos menores renuncian "por completo" al sistema educativo que, sin embargo, les ayudaría a superar su trauma.

Por otra parte, los menores yazidíes han regresado hablando árabe en lugar de kurdo, lo que les impide reintegrarse plenamente en su familia y su comunidad. Muchas familias que ya eran pobres están también fuertemente endeudadas tras verse obligadas a pagar rescates de decenas de miles de dólares estadounidenses para conseguir la liberación de sus hijos.

"Cuando va a cumplirse el sexto aniversario del ataque del Estado Islámico contra la minoría yazidí, las autoridades nacionales de Irak y la comunidad internacional deben hacer todo cuanto esté en sus manos para garantizar reparaciones plenas por las violaciones de los derechos de estos menores, y proporcionarles el apoyo al que tienen derecho", ha concluido Wells.

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