La carta que el deportista al que impidieron llevar la bandera de España ha escrito a Herrera

"Vinieron hacia nosotros como si lleváramos bombas o armas. Sólo llevábamos la bandera de nuestro país", ha escrito al comunicador

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COPE.ES

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 16:44

Un piragüista sevillano, Pablo Ogazón Rodríguez Tabernero, no pudo celebrar como merecía las medallas conseguidas en el Campeonato de España Sprint de Jóvenes Promesas. Al adolescente, de 14 años, no se le permitió subir al pódium con la bandera de España luciendo en sus espaldas hasta en dos ocasiones diferentes.

El primero de estos hechos ocurrió a finales de junio en Mequinenza (Zaragoza). Pablo tuvo que quitarse la bandera cuando subió al podio para recoger su trofeo a petición de uno de los organizadores. En el segundo acto, celebrado en Verducido (Pontevedra), también le ocurrió lo mismo. En esa ocasión, el joven, lejos de amedrentarse, se dio media vuelta y se negó a recibir la medalla entre los abucheos de los espectadores. 

El delegado de piragüismo del Círculo Mercantil de Sevilla, club para el que compite, envió una carta de queja a la Real Federación Española de Piragüismo. La respuesta fue insultante: aseguraban que el joven no llevaba la equipación oficial. Algo que, como demuestran los vídeos publicados, es falso.

Pablo está muy dolido porque tanto sacrificio y esfuerzo no ha servido para nada. El menor ha escrito una carta a Carlos Herrera donde relata lo sucedido y admite no poder dormir por el trato recibido. "Lo peor de todo era la forma en la que vinieron hacia nosotros como si llevásemos bombas o armas. Pero nom solamente llevábamos la bandera de España, la bandera de mi país", relata. Además, señala que ha vivido el peor día de su vida y que se siente destrozado por dentro. 

A continuación, puedes leer la carta íntegra: 

"El domingo 29 de junio, en una copa de España de jóvenes promesas de piragüismo en Mequinenza (Zaragoza) me sucedió algo muy desagradable. Tanto es así que no sería capaz de describir cómo me sentí en aquel momento .Un compañero y yo, en barcos de equipos, quedamos terceros de España, y como es obvio yo quise subir al pódium con la bandera de mi país. Pero cuando iba a subir al pódium no me dejaron subir con la bandera. Me cogió por sorpresa. Me quedé destrozado por dentro, ya que no era una señal ni de provocación ni nada parecido .

Mi club, el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, pidió una explicación a la federación del suceso, el cual esta grabado . Nos respondieron  que la bandera no pertenece a la indumentaria del club. Es completamente absurda esta respuesta pues ya tenía la indumentaria del club puesta. Pero lo que ya me destrozó por dentro e incluso me cuesta dormir todavía tras dos noches después de lo sucedido fue lo que pasó un mes justo después. El domingo 29 de julio fuimos al campeonato de España de sprint de jóvenes promesas, y fue entonces cuando mi compañero y yo volvimos a quedar terceros de España en la prueba de C2 1000 metros .

Con todo un año atrás de entrenamiento, esfuerzo , dedicación y sacrificio lo único que se me pasa por la cabeza era subir al pódium con la bandera de mi país ya que estoy en España. Fue entonces cuando nos llamaron al pódium y fuimos hacia donde se sitúa el tercer clasificado de la prueba. Y de repente viene el presidente de la federación gallega de piragüismo José Alfredo Bea corriendo y diciendo: "-eh ststs ¡ A dónde vais con la bandera. ¡no se puede!" Con muy mal genio.

Lo peor de todo era la forma en la que vino hacia nosotros como si llevásemos bombas o armas. Pero no, solamente llevábamos la bandera de España, la bandera de mi país. Todavía no sé el porqué de esos modales hacia mi compañero, Carlos Sánchez Bernal y hacia a mí, Pablo Venancio Ogazón Rodríguez-Tabernero. No habíamos insultado a nadie ni habíamos cometido infracción alguna . Me dijeron que no podía subir al pódium con la bandera y me negué rotundamente. Lo hice en Zaragoza porque no supe cómo actuar pero no iba a subir dos veces al pódium sin la bandera de mi país cuando un año atrás podía subir sin problema. Vino otro señor de la federación a intentar convencerme a mí y a mi compañero de que cogiese la medalla. Me dijo "todos somos españoles".  A lo que contesté: ¿Entonces por qué no puedo subir con la bandera de España si todos somos españoles? Me respondió que podía resultar ofensivo. La respuesta que me dio fue alucinante. En ese momento estaba conteniendo las lágrimas que tenía. Sentía mucha pena e impotencia ya que no podía hacer nada porque estaban los jueces impidiéndome enseñar la bandera . Cuando el público y las familias de los palistas estaban indignados con las acciones de los jueces el público, se echaba encima de los jueces y seguían sin dejarnos subir. Les dieron ya la medalla a los otros cuatros campeones y se fueron . Lo peor de todo es que tuvimos que recoger las medallas para que no nos sancionaran. Recogimos las medallas, las cuales para nosotros ya después de lo ocurrido habían perdido todo su valor. Fuimos a la mesa donde estaban todas las medallas y fue entonces cuando el público nos ovacionó. Sin duda, fue lo único que mereció la pena ver. Era un público que respetó los principios de dos niños de 14 años de edad que sólo querían demostrar a España lo que podían llegar a ser como canonistas.

Es triste que le esté escribiendo de esta manera. Es triste que la primera vez que le envie algo sea sobre este tipo de cosas y sin duda alguna el domingo 29 de julio de 2019 ha sido el peor día de mi vida"

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