TRIBUNALES ESTAFA

Cárcel para 4 hermanos que fingieron graves dolencias para tener incapacidad

Las Palmas de Gran Canaria, 3 may (EFE).- La Audiencia de Las Palmas ha condenado a penas que oscilan entre los tres años y medio y los diez meses de prisión a cuatro hermanos que estafaron a la Seguridad Social fingiendo graves dolencias que les permitieron cobrar pensiones de incapacidad, en algunos casos con el reconocimiento expreso de "gran invalidez".,El tribunal no cuestiona que alguno de los cuatro hermanos -Eugenio, Eliria, Rosa y Claudina J.A.- sufriera algún tipo de trastorno depresiv

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 14:12

La Audiencia de Las Palmas ha condenado a penas que oscilan entre los tres años y medio y los diez meses de prisión a cuatro hermanos que estafaron a la Seguridad Social fingiendo graves dolencias que les permitieron cobrar pensiones de incapacidad, en algunos casos con el reconocimiento expreso de "gran invalidez".

El tribunal no cuestiona que alguno de los cuatro hermanos -Eugenio, Eliria, Rosa y Claudina J.A.- sufriera algún tipo de trastorno depresivo, pero sí rebate detalladamente que padecieran los graves problemas que aparentaban ante los médico con el propósito de lograr la "incapacidad más severa posible".

Cuando les revisaba un facultativo de la sanidad pública o de la mutua, los hermanos se presentaban en estado "catatónico", "babeantes", "sin responder a estímulo alguno", como si fueran "vegetales".

Sin embargo, fueron sorprendidos haciendo vida normal, sin ninguna limitación física, por los policías que investigaron su caso ante las sospechas que suscitó en la Seguridad Social el hecho de que cuatro hermanos sufrieran incapacidades tan severas, y por los detectives que los vigilaron por encargo de una mutua.

Por ejemplo, relata la sentencia, Claudina J.A. fue vista el mismo día que había acudido a una revisión en su mutua de compras en un centro comercial y probando un vehículo de lujo en un concesionario.

La sentencia considera probado que los cuatro hermanos lograron engañar a los médicos del Ministerio de Trabajo en algunos casos de forma natural, fingiendo o exagerando sus síntomas, pero en otros valiéndose de la ayuda de "productos médicos y/o farmacológicos".

La Audiencia cree acreditado que, entre 2006 y 2009, los procesados "se confabularon para (...) obtener la declaración de incapacidad más severa posible, que les permitiera obtener las prestaciones sociales en función del grado de incapacidad alcanzado, simulando para ello unos padecimientos que no se correspondían en absoluto con su situación clínica bien por no existir en modo alguno, bien por ser exacerbados".

El relato de hechos probados precisa que, por ese procedimiento, Eugenio J.A. obtuvo indebidamente de la Seguridad Social prestaciones por importe de 37.503 euros; Rosa J.A., de 16.730 euros; y Eliria J.A., de 32.004 euros. Por su parte, Claudina J.A. logró de la mutua Muprespa 14.374 euros.

Eugenio J.A., además, estafó a Mapfre, empresa de la que cobró una indemnización de 172.365 euros por su incapacidad, tras haber firmado en 2005 un seguro de vida.

La resolución judicial absuelve al médico que les ayudó con sus informes a consumar el fraude, Ranulfo L.R., tras declarar prescritos los delitos de estafa agravada y falsedad que le achacaba el Ministerio Fiscal.

El fallo reconoce a todos ellos el beneficio de una atenuante de dilaciones indebidas e impone tres años y seis meses de cárcel a Eugenio J.A.; 21 meses a Claudina J.A., y diez meses y medio tanto a Rosa como a Eliria J.A. A las dos últimas procesadas también se les concede una atenuante de reparación del daño.

Los hermanos deberán pagar además indemnizaciones a la Seguridad Social por un valor total de 86.237 euros, a la mutualidad Muprespa por 14.374 euros y a la aseguradora Mapfre por 172.365 euros.

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