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Bárcenas contó al juez de 'Kitchen' que el chófer era de su "absoluta confianza" porque trabajó para Granados

Europa Press

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 07 oct 2020

El ex tesorero relacionó el asalto en su casa con Villarejo y otros comisarios vinculados al PP

El ex tesorero del PP Luis Bárcenas contó al juez instructor del caso 'Kitchen', Manuel García Castellón, que el conductor de la familia, Sergio Ríos, al que se investiga como supuesto espía de esta trama, era una persona de su "absoluta confianza" por las referencias que tenía de él, entre ellas que también trabajó como chófer para Francisco Granados en la Comunidad de Madrid.

Bárcenas habló sobre su relación con Ríos en la comparecencia que hizo ante el juez de la Audiencia Nacional el 16 de enero de 2019 en calidad de perjudicado por la 'Operación Kitchen', supuestamente montada por el ex comisario José Manuel Villarejo, entre otros, para espiar al ex tesorero del PP, averiguar dónde tenía el presunto material incriminatorio para el partido y sus dirigentes, y hacerse con él antes que la justicia.

Ríos llegó a la vida de Bárcenas a mediados de febrero de 2013 porque se había quedado sin conductor y necesitaba otro, dada la "presencia mediática constante" en la puerta de la vivienda familiar. Una mujer que había trabajado para la familia durante "muchísimo tiempo", y que tenía dos hijos que habían trabajado para el PP y eran policías nacionales, le recomendó al chófer porque ella y sus hijos lo conocían "desde que eran muy jóvenes".

"Las referencias que me dio es que había colaborado esporádicamente con el PP y que había sido conductor de Francisco Granados en la Comunidad de Madrid", recordó Bárcenas. El hecho de que hubiera pasado el filtro de "selección" del gobierno regional "era un plus en el sentido de que no era solo un portero de discoteca, sino que tenía experiencia en temas de seguridad", indicó.

Lo contrató "inmediatamente" y se generó una relación de "absoluta confianza". "Yo tenía una confianza plena en él por las referencias que tenía", aseguró. Además, en un principio la sensación que tenía Bárcenas es que Ríos "era un buen profesional".

A modo de anécdota, le comentó a García Castellón que le preocupaban los móviles y Ríos, para solucionarlo, le hizo una jaula de Faraday para dejar los teléfonos dentro cuando fuera a reuniones y evitar así intrusiones informáticas. También le entregaba frecuentemente documentos con "temas personales" para que los llevara al banco o a su abogado.

"Parecía que estaba obsesionado con si nos podían estar siguiendo una moto o un coche, estaba muy obsesionado con los seguimientos", añadió. Hasta el punto de que Ríos contagió a Bárcenas esa preocupación, de acuerdo con el ex tesorero.

La relación se truncó a raíz de que Bárcenas entró en prisión provisional en junio de 2013. Su mujer, Rosalía Iglesias, le trasladó ciertas sospechas porque el conductor se excedía en sus funciones. "Se mete mucho en las conversaciones y está pendiente de todo, a quien llama y a quien no llama" y con quién queda, ilustró él citando a su esposa. Eso, unido a que "económicamente el tema se planteaba inviable", provocó que primero le redujeran el contrato a media jornada y después le despidieran.

ALGUIEN SE VOLVIÓ "LOCO" EN EL PP

En esta declaración, Bárcenas no vinculó a Ríos con la 'Kitchen', pero sí relacionó la supuesta trama de espionaje con el asalto a su casa del 23 de octubre de 2013. Un hombre, Enrique Olivares García, se identificó como un cura de Instituciones Penitenciarias para entrar en la vivienda y, una vez dentro, amenazó con un revólver y ató las manos a Iglesias, al hijo del matrimonio y a la empleada doméstica. "O me decís la información que tumbe al Gobierno u os mato", gritó a Guillermo Bárcenas.

En un primer momento, el antiguo responsable de las cuentas del Partido Popular no relacionó este incidente --que se resolvió poco después sin heridos graves y con la detención de Olivares García-- con su situación judicial, pero después "ató hilos" y concluyó que no era "la obra de un loco".

"A mí me sonaba la relación de Villarejo con determinadas personas del partido, la de Villarejo con Ignacio López del Hierro (marido de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal) y la de (el también ex comisario José Luis) Olivera --una relación antigua-- con (el ex ministro de Interior) Jorge Fernández. Eso yo no lo enlazaba de ninguna forma, pero (...) cuando se produjo el asalto a mi casa lo asocié inmediatamente a policías determinados y asociados a personas", expuso a García Castellón.

El ex tesorero también culpó al PP del trato que recibió durante esa primera estancia en prisión. Bárcenas aseveró que fue objeto de un "seguimiento especial" por parte de una persona que después desapareció "de pronto", que le obligaban a detallar a quién llamaba por teléfono y que incluso habrían grabado sus conversaciones con su entonces abogado y ex juez de la Audiencia Nacional, Javier Gómez de Liaño.

A este respecto, relató que Gómez de Liaño, "con mucho sentido del humor", cuando entraban en la cabina que específicamente les indicaba un funcionario le decía: "Luis, vamos a contarle cosas a Jorge Fernández", y por eso usaban "la técnica del lápiz y el folio" para hablar de "las cosas que requerían cierta discreción". En una declaración posterior, del 21 de febrero de 2019, el ex tesorero dijo directamente que "había en marcha una operación del Ministerio de Interior" para "amedrentarle".

Bárcenas achacó este supuesto espionaje a un encuentro que tuvo el 15 de julio de 2013 con Gómez de Liaño. "Me dice: Luis, vas a declarar ante (el juez Pablo) Ruz y lo cuentas todo y lo entregas todo, absolutamente todo'. (...) A partir de ese momento, se genera una preocupación importante en el PP por conocer si lo que ha salido es todo o puede haber más cosas, yo creo que alguien se vuelve loco y montan una operación", planteó.

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