JUICIO ASESINATO

Acepta una pena de 15 años de cárcel por asesinar a un empresario en Roses

El fiscal y la defensa han pedido quince años de cárcel para el hombre juzgado por el asesinato de un empresario en Roses (Girona), que tuvo lugar en 2005 durante un asalto a su domicilio, sin que el homicida fuese atrapado hasta más de una década después.,La suerte del acusado, que se ha sentado este martes en el banquillo de la Audiencia Provincial, cambió en 2016 cuando se analizó su ADN por un robo con violencia en Castellón y la base de datos lo vinculó con el asesina

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 17:16

El fiscal y la defensa han pedido quince años de cárcel para el hombre juzgado por el asesinato de un empresario en Roses (Girona), que tuvo lugar en 2005 durante un asalto a su domicilio, sin que el homicida fuese atrapado hasta más de una década después.

La suerte del acusado, que se ha sentado este martes en el banquillo de la Audiencia Provincial, cambió en 2016 cuando se analizó su ADN por un robo con violencia en Castellón y la base de datos lo vinculó con el asesinato ocurrido once años antes.

El fiscal reclamaba inicialmente dos años de cárcel por un delito de allanamiento de morada en concurso con un robo con violencia en grado de tentativa y otros veinte años por asesinato, pero ha rebajado la solicitud a quince años por el reconocimiento de los hechos y al apreciar un atenuante muy cualificado de dilaciones.

La defensa se ha sumado a esa petición una vez que el acusado, el rumano Costel Roman, ha admitido que entró a robar en la vivienda del empresario francés Henri F., que se cortó en la mano al romper el cristal de una puerta trasera y que dejó un rastro de sangre en diversas habitaciones.

Roman subió posteriormente a la habitación en la que se encontraba la víctima, de 62 años, que falleció debido a los múltiples golpes que le propinó el ladrón, que era boxeador.

Tras registrar el despacho en busca de dinero, el procesado dejó la casa sin conseguir botín alguno, pero aquellos restos de sangre permitieron más de una década después la resolución del crimen.

El ADN del asesino coincidía también con otros perfiles hallados en dos robos con violencia e intimidación cometidos en 2010 en Onda y Javea, así como con otro que tuvo lugar en 2001 en Utrech (Holanda).

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