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ELECCIONES FRONTERAS (Serie Previa)

Pueblos fronterizos: emigrar todos los días

La Línea, Irun, Ayamonte, Cedillo... Desde estos municipios fronterizos españoles "emigran" diariamente cientos de ciudadanos a localidades vecinas donde se habla otra lengua. Razones hay muchas, pero es la económica la que afianza unos lazos que ni el "brexit" logrará desatar.,Sin embargo, la balanza no está equilibrada. Y dependiendo de la línea fronteriza en la se ponga el foco, no se vive igual en uno o en otro lado. Ni son las mismas sus perspectivas d

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 11:57

Adaya González.

La Línea, Irun, Ayamonte, Cedillo... Desde estos municipios fronterizos españoles "emigran" diariamente cientos de ciudadanos a localidades vecinas donde se habla otra lengua. Razones hay muchas, pero es la económica la que afianza unos lazos que ni el "brexit" logrará desatar.

Sin embargo, la balanza no está equilibrada. Y dependiendo de la línea fronteriza en la se ponga el foco, no se vive igual en uno o en otro lado. Ni son las mismas sus perspectivas de futuro.

En cualquier caso, ni las peculiaridades lingüísticas, culturales económicas empañan una relación social de buena vecindad. Porque en el fondo comparten las mismas preocupaciones e intereses, que volcarán el domingo en las urnas cuando depositen su voto, bien en las municipales y autonómicas de España bien en las europeas que se celebran en la UE.

LA LÍNEA, "LA CIUDAD QUE EMIGRA TODOS LOS DÍAS"

A un lado de la verja de Gibraltar se erige la tercera economía del mundo por PIB per cápita; al otro, el nivel de renta es cinco veces inferior, la tasa de desempleo es una de las más elevadas de España y el narcotráfico o el contrabando de tabaco campan, aunque ya menos, a sus anchas.

Por si fuera poco, al municipio gaditano se le presenta un nuevo reto: encontrar "un futuro que ahora mismo se presenta incierto", comenta a Efe su alcalde, Juan Franco, de La Línea 100x100.

Y es que la convivencia con los vecinos "es excelente en el plano humano", pero la dependencia económica del Peñón "es total"; mientras se alarga la incertidumbre abierta por el Brexit, cerca de 11.000 de sus casi 70.000 vecinos siguen cruzando a trabajar cada día a Gibraltar. "Nuestra ciudad emigra todos los días", señala.

"El 24 de junio de 2016, cuando se conocieron los resultados del referéndum del Brexit, la libra se desplomó un 17 %. Estos trabajadores cobran en libras y pagan en euros, lo cual es como si a 11.000 personas se les hubiera recortado el sueldo un 17 % de un día para otro. Evidentemente, el consumo ha bajado en esta ciudad", lamenta Franco.

Cree que "es prácticamente imposible" que el municipio salga de esta situación sin una mayor implicación del Estado y de la Junta, aunque confía en que los pasos dados en los últimos años sean el inicio del fin de la "economía de dependencia" y el principio de otra "que pueda complementar la del Peñón".

IRUN, LA VALLA DEL NORTE

Entre Irun y Hendaya la frontera la marca el río Bidasoa; basta un simple paseo por uno de los puentes que lo atraviesan para pasar de un país a otro.

La segunda localidad guipuzcoana, histórico feudo socialista, cuenta hoy con cerca de 60.000 habitantes, pero muchos iruneses se vieron obligados a emigrar al pueblo galo en los ochenta y en los noventa ante la carestía de vivienda.

En 2016, 5.000 de los 17.000 vecinos de Hendaya eran españoles pero, aunque hacen su vida diaria en Irun, para vivir legalmente en Francia tienen que obtener el permiso de residencia empadronándose allí, con lo que el 26M solo podrán votar en las elecciones europeas.

Pese a que el trasiego entre ambos lados ha llevado a las instituciones de uno y otro a emprender proyectos comunes como el Consorcio Transfronterizo Bidasoa-Txingudi, formado por los ese ayuntamiento gipuzkoano, Hondarribia y Hendaya, la realidad es que en Irun sí se levanta un muro para los inmigrantes procedentes de África que quieren continuar su travesía hacia el norte de Europa.

Y es que desde que las autoridades galas endurecieran su vigilancia, muchas de estas personas han sido frenadas en Hendaya y en otros municipios colindantes y devueltos "en caliente", según denuncian las organizaciones españolas que las asisten. Todo ello ha disparado la presión migratoria de Irun, aunque muy distante aún de la que soportan en otras zonas españolas.

AYAMONTE, CUNA DEL "PORTUÑOL"

Aquí también un río, el Guadiana, marca la raya con Portugal. Desde 2013, Ayamonte forma con los lusos Vila Real de Santo Antonio y Castro Marim la Eurociudad del Guadiana, que en 2018 fue registrada como Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT).

"Las fronteras son inexistentes y para los ayamontinos ir allí es como ir al pueblo de al lado", señala a Efe la popular Marisol Guadanillas, teniente de alcalde de este municipio onubense de 21.000 habitantes.

El tránsito por la desembocadura del Guadiana "siempre ha sido muy fluido", y se intensificó cuando se construyó el Puente Internacional en 1991, motivado en buena parte por intereses comerciales de los habitantes de uno y otro lado: los españoles atraídos por sus productos de alimentación y textiles y los portugueses por los mejores precios de la gasolina o las farmacias.

Un intercambio que ha favorecido el nacimiento de un nuevo idioma, el "portuñol" aunque, dice Guadanillas, cada vez son más los que van a trabajar o se han abierto un negocio en la otra ribera del río.

CEDILLO: 100 KILÓMETROS PARA RECORRER 14

Entre este municipio cacereño y el portugués de Montalvao hay 14 kilómetros, pero para cruzar la raya hay que dar un rodeo de 100 por carretera.

¿La alternativa? Tomar un "barco patera" para atravesar el río Server, que consiste en que "algún vecino de por ahí te viene a recoger y te pasa al otro lado si tenemos algún tipo de reunión oficial", explica a Efe su regidor, Antonio González Riscado (PSOE).

Así que la solución que exigen sus 450 vecinos parece bastante lógica: construir un puente aguas arriba que diluya esa frontera.

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