Suso, cocinero de marisco: "En vez de en empleados me gasto el dinero en dar calidad y precio. Es muy complicado contratar, los avisadores son mi mejor empleado; con 30 años menos me lanzaba a la franquicia"
Suso, un emprendedor de 53 años, revoluciona su marisquería con un modelo de autoservicio que prioriza la calidad frente a la contratación

Suso (53), marisquero en una entrevista con María Pilar Dancausa en su canal de YouTube MP DANCAUSA.
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En un contexto donde la falta de personal ahoga a la hostelería, un marisquero de Pontedeume (Galicia) ha encontrado una fórmula que le permite no solo sobrevivir, sino prosperar: cambiar camareros por avisadores. Así lo ha contado Suso, de 53 años, en una entrevista con la periodista María Pilar Dancausa en su canal de YouTube MP DANCAUSA.
Su estrategia consiste en un modelo de autoservicio que le permite reducir la dependencia de los empleados y, en su lugar, invertir en lo que de verdad le importa: "la calidad y el precio".
En vez de en empleados, me lo gasto en dar calidad y precio"
Marisquero
El sistema es sencillo: los clientes realizan su pedido y reciben un avisador. Cuando el marisco está listo, el dispositivo pita y pueden recogerlo.
"Yo tengo mis avisadores que los llevan a la mesa, vienen a por el marisco cuando pita, es mi mejor empleado", explica Suso. Esta decisión le ha permitido sortear uno de los mayores escollos del sector, como le ocurrió a un local cercano que "cerró por falta de personal".
Para Suso, la ventaja es clara: "En vez de en empleados, me lo gasto en dar calidad y precio".
De comercial a marisquero de éxito
La historia de este emprendedor no comenzó directamente en los fogones. Suso trabajaba como comercial, pero su vínculo con Pontedeume, donde veraneaba, y su pasión por el producto local le llevaron a abrir un puesto en el renovado mercado del pueblo.
La idea inicial era vender preparados de marisco para que la gente los cocinara en casa. Sin embargo, fueron los propios clientes, muchos de ellos peregrinos del Camino de Santiago y turistas, quienes cambiaron el rumbo del negocio al demandar comer el producto fresco en el propio mercado.
La gente de fuera fue la que descubrió el negocio, cuenta, explicando cómo la demanda le llevó a transformar su puesto en una marisquería de degustación. "Ellos nos descubrieron, y a partir de ahí, pues todo fue rodando", afirma.
La clave de su "pelotazo", como lo describe Dancausa, es ofrecer "marisco fresco todos los días, marisco directo de la lonja al plato".

Suso (53), marisquero en una entrevista con María Pilar Dancausa en su canal de YouTube MP DANCAUSA.
Unos inicios caóticos a punto del cierre
A pesar del éxito actual, los comienzos fueron un auténtico caos administrativo que casi le cuesta el negocio. A las dos semanas de abrir, recibió una visita de Sanidad.
"Me encuentro sanidad en la puerta, digo, me presento, saludo, y que qué es esto, esto no puede estar aquí", recuerda. El problema era grave: su gestoría no le había dado de alta en el registro sanitario gallego (RENASA).
La inspectora fue tajante: "Si no, yo automáticamente te cerraba el negocio".
La frustración fue tal que estuvo a punto de abandonar. "Hablo con mi mujer y le digo, mira, hasta aquí llegamos, cierro", confiesa. Afortunadamente, y tras un complicado proceso en el que tuvo que lidiar directamente con la administración, consiguió regularizar su situación.
"Lo llevé muy mal, ahora lo llevo muy bien, está todo arreglado, pero, vamos, en los inicios es complicado si no estás bien asesorado", concluye sobre aquella experiencia.

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Si tuviera 30 años menos, te digo que me lanzaba a franquicia"
Marisquero
Con el negocio ya consolidado y una clientela fiel, Suso no se plantea crecer más. "Ampliando ya no quiero saber nada", sentencia. A sus 53 años, prefiere mantener la estructura actual, que le permite disfrutar de lo que hace, en lugar de complicarse la vida.
Sin embargo, reco noce el potencial de su modelo de negocio. "Si tuviera 30 años menos, te digo que me lanzaba a franquicia", admite, mencionando el interés que ha despertado en otros mercados gallegos.
Pero, por ahora, su futuro pasa por "seguir como estamos, dar el servicio que damos y seguir intentándolo hacer lo mejor posible".
Innovación en el sector primario: setas cultivadas con café
El de Suso no es el único caso de innovación en el sector primario. En Gran Canaria, un joven belga llamado Max ha puesto en marcha un proyecto pionero para cultivar setas de alta calidad usando posos de café como sustrato.
Su iniciativa, basada en la economía circular, utiliza contenedores de barco reciclados para producir variedades como la seta ostra o la melena de león durante todo el año, ofreciendo un producto fresco y local que compite con el de la península.
Max, veterinario de formación, vio una oportunidad al no existir un cultivo local y poder "aprovechar de un desecho para ser un producto muy local".
Su modelo le permite obtener una rentabilidad de "entre 4 y 5 euros por kilo". Para este joven emprendedor, la mayor recompensa es otra:
"Cuando recolectas el producto y ves que tiene valor añadido porque la gente lo come y le gusta, tiene una satisfacción personal que es mucho mayor que trabajar detrás de un portátil", concluye.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.






