SALUD VIVIENDA (Previsión)

Los problemas de vivienda multiplican por diez el riesgo de tener mala salud

Las personas con problemas de vivienda tienen diez veces más riesgo de tener mala salud que la población en general y presentan dos veces más un malestar grave a nivel psicológico, según un informe de la asociación Provivienda financiado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.,Además, la situación empeora cuando se trata de personas que concentran un mayor número de factores de riesgo de exclusión social como ser mujer, tener algún tipo de discapacidad, vi

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 16:14

Las personas con problemas de vivienda tienen diez veces más riesgo de tener mala salud que la población en general y presentan dos veces más un malestar grave a nivel psicológico, según un informe de la asociación Provivienda financiado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Además, la situación empeora cuando se trata de personas que concentran un mayor número de factores de riesgo de exclusión social como ser mujer, tener algún tipo de discapacidad, vivir en soledad no deseada o ser parte de una familia monomarental.

El informe "Cuando la casa nos enferma II. Impactos en el bienestar social y emocional", realizado en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid y presentado este miércoles, analiza cómo la crisis de asequibilidad de vivienda y exclusión residencial en España incide y genera malestar psicolo'gico en los ciudadanos en situación de mayor vulnerabilidad.

Por ello, plantea una serie de recomendaciones para que las políticas de vivienda se basen en la "equidad" y traten a cada persona según sus necesidades, y recuerda que el Plan Estatal de Vivienda 2018-2021 "es una oportunidad para ello".

Entre esas medidas destacan la eliminación de barreras físicas o la rehabilitación energética de los inmuebles, incluir a las familias monomarentales como población prioritaria en el acceso a determinadas ayudas y bonos, así como que la perspectiva de género sea transversal.

En concreto, el estudio indica que el 12,4 % de las personas con problemas de vivienda perciben su salud como "mala" o "muy mala", frente al 1,1 % de la población en general, es decir, diez veces más.

En cuanto al impacto en el bienestar social y emocional destaca que el malestar psicológico grave duplica su presencia entre la población con problemas de vivienda (38,4 %) respecto al conjunto de la sociedad (19,9 %).

"A medida que aumenta la vulnerabilidad residencial aumenta también el malestar psicológico y lo hace aún más en las personas con mayor vulnerabilidad", ha dicho a Efe uno de los investigadores del estudio, Thomas Ubrich.

La investigación -basada en más de 1.200 encuestas y en 56 entrevistas a expertos y participantes en los proyectos de Provivienda- sostiene que una cuarta parte de los hogares vulnerables con personas con discapacidad manifiesta que su situación residencial influye mucho en su calidad de vida y su salud.

El 29,4 % de este colectivo declara que en su caso existe relación entre los problemas de vivienda y su malestar emocional, frente al 14,4 % de la población general.

Ubrich ha señalado que muchas personas vulnerables con discapacidad residen en viviendas con una mala accesibilidad, con barreras arquitectónicas y, en la mayor parte de los casos, sin ascensor.

En cuanto a las familias monomarentales, el investigador ha señalado que la mayor incidencia de esas viviendas inadecuadas se traduce en alteraciones del sueño, sentimiento de agobio o de tensión con mucha más frecuencia, incapacidad de disfrutar de las actividades normales de cada día, entre otras.

El 23,2 % de estas familias se ha quedado sin suministros de luz y gas en la vivienda en el último año, lo que conlleva que el 22,4 % de esos hogares no puedan mantener la vivienda a una temperatura adecuada en invierno, más de diez puntos porcentuales por encima del resto de hogares vulnerables, detalla el informe.

La pobreza energética también afecta a los hogares unipersonales: el 16 % de las personas que viven solas se han quedado sin suministros en los últimos doce meses.

Cuatro de cada diez personas vulnerables que están solas señalan que la inestabilidad y precariedad de su hogar influye mucho en su calidad de vida y bienestar psicológico, precisa el estudio, que añade que una tercera parte considera que su actual alojamiento es temporal y dos de cada diez creen que sus viviendas están en muy mal estado y necesitarían realizar reparaciones importantes.

Ubrich ha incidido en que las mujeres presentan situaciones de soledad no deseada dos veces más que los hombres, un 21,7 % frente a un 11,6 %, y ha remarcado que las personas solas, a menudo de edad avanzada, son especialmente vulnerables ante la ansiedad, el estrés y otras patologías.

"La posibilidad de tener que afrontar el impago de una hipoteca o de la renta de alquiler se vuelve mucho más preocupante cuando se trata de personas solas que no tienen una red social, familiar o comunitaria en la que poder apoyarse", ha añadido.

Para el investigador, el tipo de convivencia o de hogar en el que viven las personas "no debería ser un condicionante" para tener una "vida y vivienda dignidad", sino que el propio parque de vivienda debería permitir acceder a una casa "asequible, digna y adecuada".

"Necesitamos políticas de vivienda inclusivas que den respuesta a estas situaciones y que protejan la salud de las personas", ha apelado Ubrich.

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