Los halógenos dejarán de venderse en Europa a partir de septiembre

Las tiendas podrán seguir comercializando aquellas que tengan en sus almacenes, pero no recibir nuevas.

 

JAIME CASES

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15:05

Los halógenos tiene los días contados. Se trata de la segunda parte de una medida que comenzó a aplicarse en 2016 con las restricciones en la comercialización de focos halógenos. Pese a que en apenas dos semanas entra en vigor esta prohibición, las tiendas podrán seguir comercializando aquellas que tengan en sus almacenes, pero no recibir nuevas. Algunos estudios señalan que todavía tenemos de media seis halógenos en nuestras casa, lo que supone el 25% del total de nuestras bombillas. Por otra parte, cerca de la mitad de los europeos desconocen esta medida.

El principal motivo de esta prohibición es que rinden por debajo de los parámetros europeos exigidos. Esta baja eficiencia se suma a su escasa sostenibilidad medioambiental dada su importante emisión de gases como el dióxido de carbono. Todo ello beneficiará al LED, que pasará a ser su gran alternativa.

Aitor Domínguez, responsable de proyectos en el IDAE (Instituto de Diversificación y Ahorro Energético), explica las mejoras funcionales más reseñables del LED: “Tiene la capacidad de emitir más flujo luminoso con una menor potencia energética, además, son capaces de focalizar la iluminación y de generarla de una forma mucho más precisa”.

Los consumidores también nos veremos beneficiados en aspectos como su duración o eficiencia, algo que repercutirá en nuestros bolsillos. “El ahorro a lo largo de la vida útil es importante. Puede haber una diferencia de hasta el 20% de consumo entre un bombilla LED y un halógeno”, afirma Enrique García, portavoz de la OCU. “A la hora de comprarlas -comenta García- son un poco más caras que las bombillas halógenas que teníamos hasta ahora”. Sin embargo ambos expertos indican que el precio del LED se ha igualado al del resto de bombillas durante los últimos años. Tendencia que esperan continúe.

La otra gran opción para el consumidor son los fluorescentes. Es cierto que son más baratos que el LED, pero tardan más en iluminar a máxima potencia y su duración puede llegar a ser hasta cuatro veces menor que la de las bombillas led. Además contienen mercurio, un elemento altamente contaminante que dificulta su reciclaje.

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