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Las diferencias entre Iberdrola, Endesa y Naturgy vuelven a aplazar el futuro de Almaraz

Las diferencias entre Iberdrola, Endesa y Naturgy vuelven a aplazar el futuro de Almaraz

Europa Press

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 18:26

Las diferencias entre Iberdrola, Endesa y Naturgy han aplazado de nuevo el futuro sobre la central nuclear de Almaraz a una nueva reunión para el próximo 19 de marzo, a menos de dos semanas de que expire la fecha límite del 31 de marzo para que las propietarias soliciten la renovación de la licencia para la planta.

Las tres eléctricas, como socios en Almaraz, se sentaron hoy de nuevo con esa petición de ampliación para el funcionamiento de los dos reactores de la central extremeña sobre la mesa.

El permiso de conexión de la central caduca en abril de 2020 y el próximo 31 de marzo es la fecha límite marcada en 'rojo' para tomar la decisión al respecto, bajo la amenaza para las energéticas de enfrentarse a una sanción.

Se llegaba a esta reunión con el protocolo firmado por las compañías con Enresa, después de que esta misma mañana Endesa pusiera su rubrica tras recibir ayer el visto bueno de su consejo de administración.

Sin embargo, la cita entre las tres 'grandes' eléctricas del país, que comparten la propiedad de Almaraz -Iberdrola (53%), Endesa (36%) y Naturgy (11%)-, ha vuelto a tener como resultado un nuevo desacuerdo entre ellas.

Fuentes del sector indicaron a Europa Press que Endesa no ha aceptado la propuesta de Iberdrola y Naturgy y ha mostrado su deseo de incluir una cláusula que le permita desistir en un futuro.

Además, se ha puesto sobre la mesa un plan de negocio para llegar a los 7,4 años de ampliación de vida útil que permitiría cubrir las inversiones necesarias, señalaron las mismas fuentes.

Sin embargo, fuentes de Endesa, que "ha exigido" que haya un acta de la reunión de este martes, negaron que pretenda ampliar su vida útil hasta los 10 años. Además, subrayaron que no firmarán un acuerdo "con trampas".

Según la 'hoja de ruta' acordada, el reactor Almaraz I se parará no antes de 2027, mientras que el segundo de sus reactores lo haría un año después (2028).

En concreto, supone que los dueños de la central cacereña pedirán 7,4 años, a contar desde la fecha de abril de 2020 en que expira la licencia, para el primer reactor y 8,3 años para el segundo.

Las discrepancias entre las tres grandes eléctricas respecto a las nucleares surgieron en cómo afrontar su cierre. Mientras que Iberdrola y Naturgy defendían no alargar su vida útil más allá de los 40 años, Endesa apostaba por ir más a largo plazo. No obstante, las compañías acordaron a finales de enero un cierre ordenado para las nucleares entre ese horizonte de 2025 y 2035.

El Gobierno remitió el pasado 22 de febrero a Bruselas su borrador de Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), en el que prevé que en 2030 todavía haya operativos en el 'mix' eléctrico español algo más de 3 gigavatios (GW) de nuclear y un cierre ordenado de estas plantas por orden cronológico.

El protocolo incluye un calendario de cierre para el parque nuclear español, contemplando las clausuras ordenadas y escalonadas de los actuales siete reactores desde 2027 (Almaraz) hasta 2035 (Trillo). De tal manera que, tras Almaraz, le tocaría el turno a Ascó I (2029) y Cofrentes (2030). En 2033 sería clausurado Ascó II y, en 2035, Vandellós y Trillo. A este ritmo, la vida útil de las centrales se situará en una media de unos 45-46 años.

Este calendario establecido en el protocolo sirve para fijar la nueva tasa de gestión de los residuos radiactivos y el desmantelamiento de las centrales.

UN CALENDARIO ORIENTATIVO.

No obstante, Endesa no quiere que el calendario de fechas de cierre para los distintos reactores sean algo definitivo, sino que considera que debe ser "flexible" y "orientativo".

En este sentido, en la última conferencia con analistas para presentar resultados de 2018, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, ya afirmó que la energética estaba "alineada" con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima del Gobierno como 'hoja de ruta' hasta 2030 en el camino hacia la transición energética, aunque consideró que debía ser "indicativo".

Endesa amortiza sus activos nucleares a los 50 años de vida útil, con un impacto en amortizaciones en sus resultados si se recorta este periodo, mientras que Iberdrola y Naturgy lo hacen a los 40 años de vida útil.

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