El Banco de España cree que las entidades deben reforzar su capital

En su Informe de Estabilidad Financiera de noviembre, señala que muestran una considerable capacidad de resistencia ante un escenario adverso.

Banco de España dice que la sentencia del Supremo elimina el potencial riesgo para las entidades

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 13:16

El Banco de España considera que las entidades financieras españolas deben reforzar su capital, puesto que desde la entrada en vigor de los requerimientos de mayor capital (CET1) en 2014, sólo han aumentado esta ratio en 30 puntos básicos, hasta el 11,9 %.

En su Informe de Estabilidad Financiera de noviembre, el Banco señala que tanto los test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en inglés), como la evaluación prospectiva interna del propio Banco de España muestran una considerable capacidad de resistencia ante un escenario adverso.

Aunque las entidades españolas aguantan bien la comparación de solvencia con el resto de la UE, tienen niveles reducidos de sus ratios de capital, por lo que fuentes de la Dirección General de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del Banco de España consideran que las entidades deben desarrollar estrategias de reforzamiento de su capital.

Igualmente llama la atención sobre el fuerte incremento del crédito al consumo, que si bien ha moderado algo su tasa de crecimiento en junio, sigue aumentando a tasas superiores al 20 % (27 % en diciembre de 2017, 28 % en marzo pasado y 23 % en junio), y con la morosidad creciendo a una tasa del 22,6 % interanual.

Por ello, el Banco explica que las entidades deberán provisionar este aumento de la morosidad y revisar la sostenibilidad del crecimiento del crédito al consumo y si los criterios de concesión de las nuevas operaciones se ajustan al perfil de riesgo a medio plazo que los bancos quieren para su cartera de crédito.

Las mismas fuentes han señalado que llevan advirtiendo seis meses sobre este tema, pero "no nos quita el sueño" porque el crédito al consumo es un segmento muy acotado, unos 35.000 millones, que representan tan sólo el 4 % de la cartera crediticia de los bancos.

Entre los principales factores que deben vigilar las entidades financieras, cita el estrechamiento de los márgenes, que les pueden llevar a buscar alternativas de negocio más rentables y arriesgadas, si bien no percibe que este riesgo haya aumentado sobre su anterior análisis.

Los factores a observar si han evolucionado al alza son el aumento de la incertidumbre política y económica mundial y la intensificación de las tensiones comerciales, que pueden provocar una subida de tipos y un aumento de las primas de riesgo.

En el ámbito nacional los riesgos están relacionados con la orientación futura de las políticas económicas en el contexto de fragmentación política y con un eventual aumento de la tensión en Cataluña.

También sitúa entre las incertidumbres un repunte de tipos en Estados Unidos mayor del esperado, el aumento de la tensión en Italia -que "hasta la fecha" no ha tenido una repercusión significativa en España-, la indefinición sobre el "brexit" y la apreciación continuada del dólar y el euro frente a las divisas emergentes son otros nubarrones que ve el Banco de España.

En este punto señala que en Turquía y Argentina se han materializado parte de esos riesgos, por sus mayores desequilibrios exteriores, aunque esas tensiones no se han contagiado a otros emergentes de mayor tamaño, a los que el sistema financiero español está más expuesto.

También advierte sobre la financiación de empresas no financieras y familias, porque aunque siguen reduciendo sus niveles de endeudamiento, se financian a corto y a tipos variables y las condiciones financieras podrían endurecerse.

Los niveles de endeudamiento de las administraciones públicas y la economía frente al exterior siguen siendo altos, lo que eleva la vulnerabilidad ante un escenario adverso.

Señala también la reducción del valor máximo de activos dudosos de los bancos, que desde finales de 2013 se ha reducido en más de 114.000 millones de euros, algo más del 60 %, con una ratio de morosidad del 6,4 % en junio de 2018, 7,5 puntos por debajo de la máxima alcanzada.

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