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TEATRO

Zalamea de la Serena rinde homenaje a Miguel Nieto

Más de 500 vecinos han vuelto a salir esta noche, como cada 22 de agosto, a la plaza del pueblo para representar la obra de El alcalde de Zalamea, este año, con un sentido homenaje a su precursor y ya fallecido, Miguel Nieto.,En unos días en los que la localidad pacense triplica su población, los aficionados al teatro del Siglo de Oro tienen una cita ineludible con la obra de Calderón de la Barca que desde hace 26 años ponen sobre las tablas los v

Agencia EFE

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Más de 500 vecinos han vuelto a salir esta noche, como cada 22 de agosto, a la plaza del pueblo para representar la obra de El alcalde de Zalamea, este año, con un sentido homenaje a su precursor y ya fallecido, Miguel Nieto.

En unos días en los que la localidad pacense triplica su población, los aficionados al teatro del Siglo de Oro tienen una cita ineludible con la obra de Calderón de la Barca que desde hace 26 años ponen sobre las tablas los vecinos de la localidad.

Se apagan las luces y en el centro de la plaza, sobre el empedrado y la arena aparece iluminada una silla y sobre ella, el tan característico sombrero que siempre portaba Nieto.

Un minuto de silencio, solicita una voz. De manera amigable, mando un requiebro, a un amigo inolvidable. Por las calles de esta villa, su presencia era costumbre, pues él sembró la semilla, que nos condujo al relumbre.

Barba blanca, pelo cano, con su sombrero en la testa, amable como hombre llano y precursor de esta fiesta. Su identidad, Miguel Nieto, prepósito de drama que supo vencer el reto que organizaba esta trama. Un abrazo donde te halles, Miguel Nieto recordado, no olvidarán estas calles, tu extraordinario legado.

Imposible no emocionarse ante la voz de la actual directora de la obra, Olga Estecha, que con orgullo toma los mandos de la herencia que Miguel Nieto dejó antes de morir el pasado verano.

Durante los últimos meses, los vecinos de este pequeño pueblo se han puesto bajo las órdenes de esta cacereña, hoy invadida por el nerviosismo y la emoción por escuchar las desgarradoras palabras de Calderón en boca de los aficionados actores

Y es que, Zalamea al completo se vuelca cada verano en la representación de esta obra enmarcada a finales del siglo XVI. Villanos, artesanos, pastores, soldados, jinetes y comerciantes completan la escena junto a los personajes principales de la obra.

Puntual a su cita, comienza la función con el tarareo de los más pequeños de fondo y comienzan así: Miguel, yo te quiero contar, lo que ocurrió aquí en Zalamea en este mismo lugar. Pedro Crespo, hacendado labrador y su hija pura y bella, se llamaba Isabel. Hasta siempre Miguel.

Entre las autoridades presentes en la representación, el actual alcalde de la localidad, Miguel Ángel Fuentes y una hija de Nieto, Aitana, que emocionaba reconoce con orgullo que la historia que su padre comenzó, continúe a pesar de su ausencia.

Se suceden las escenas y los ilipienses abarrotan la plaza del pueblo. Mercaderes, lavanderas y varios centenares de villanos representando antiguos oficios de la época. Entre ellos, ovejas y burros completan el plantel de actores.

Álvaro de Ataide, distinguido de la época, se aloja en la casa de don Pedro y acaba secuestrando y ultrajando a la hija de éste, Isabel. A la petición del padre de que se case con ella, el militar la rechaza por ser de nula alcurnia. Desprecio, deshonor, delitos e injusticia asolan a la familia de Pedro Crespo, quien días después es elegido alcalde por sus conciudadanos.

Sin poseer jurisdicción sobre el militar, Pedro Crespo prende, juzga y ajusticia a don Álvaro. Advertido de lo ocurrido, Felipe II revisa el caso y, lejos de dar cobertura a su militar, premia al mandatario municipal con la distinción de "alcalde perpetuo".

Estecha ha intentado impregnar su carácter y su forma de trabajar en la representación de esta edición. Ha habido cambios y el público tenía curiosidad por ver la nueva adaptación.

El espacio es distinto. Miguel utilizaba dos escenarios mientras que en esta ocasión, las escenas principales se sucederán en uno solo, la casa de don Pedro Crespo, al que se accede por unas rampas laterales produciendo una imagen más liviana, explica Estecha.

El texto se ha acortado y las torres de luz que iluminaban la plaza de la Constitución también han desaparecido y en su lugar, un gran andamio de focos rodea el escenario produciendo una luz más cenital.

La representación de "El alcalde de Zalamea" se convierte, así este año, en el único evento vinculado al teatro que cuenta con la declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional, una obra que cada edición es vista por unas 10.000 personas en la Plaza de la Constitución de la localidad, que suele colgar cada día el cartel de "no hay billetes". EFE

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