MÚSICA EXPOSICIÓN

Una muestra ensalza la música como motor de cambio en la dictadura franquista

La exposición "El pintor de canciones", inaugurada hoy, reivindica el poder de la música en cuanto acicate de otras artes visuales

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15:09

La exposición "El pintor de canciones", inaugurada hoy, reivindica el poder de la música en cuanto acicate de otras artes visuales y, sobre todo, ariete contracultural durante 30 años de la dictadura en España, que bloqueó por subversivos incluso al jazz o al twist.

Según ha destacado en rueda de prensa su comisario, Javier Panera, la conclusión de la muestra es que "la música a menudo ha sabido anticipar comportamientos sociales, políticos y culturales" y que "en algunos momentos logró activar a los más jóvenes".

Con el propósito de reflejarlo, el Teatro Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa acogerá hasta el 11 de noviembre más de 400 piezas en muy diversos soportes, entre portadas discográficas, cómics, artículos y material audiovisual, amén de obra gráfica de Antoni Tàpies, Joan Miró, Iván Zulueta, Equipo Crónica o Genovés, entre muchos otros.

La retrospectiva, que se detiene en 1978 "como homenaje a la Constitución en su 40 aniversario" y porque, con ella, "cambió España y cambió su cultura", se recrea especialmente en la música como productora de "hitos de lo políticamente incorrecto", o de lo que al menos así fue catalogado en su época.

Recoge así extensamente lo referido a la celebración del primer festival multitudinario del país, el celebrado en Burgos en 1975 con Burning y "Mike Ríos" en 15 horas de programación para los "hippies", "cochambre" según los titulares recogidos, un sobrenombre que esta cita asumiría como propio para la posteridad.

Dividida en 11 capítulos, "El pintor de canciones" arranca en 1948, por un lado con una mirada a la película "Canciones para después de una guerra", de Basilio Martín Patino, en principio reivindicada por el mismo régimen que después la censuró, al percatarse de que denunciara la apropiación de géneros como la copla o el flamenco.

Por otro lado, con la reapertura de los clubs de jazz en Barcelona al amparo del colectivo Dau Al Set. Prohibidos primero por los milicianos dado su origen estadounidense (y, por ende, su "afiliciación capitalista"), tampoco fueron bien vistos por el franquismo, que tachaba esta música como "degenerada y de negros".

No fue el único género proscrito ni el más perseguido. Uno de los capítulos más extensos recupera la actuación del cantautor Raimon en la Universidad Complutense de Madrid en 1968, a la que puso el broche su canción prohibida "¡Diguem no!", coreada masivamente por los estudiantes que salieron en manifestación por las calles de Madrid, enfrentándose a la Policía.

La figura de Francisco Franco aparece varias veces expuesta, "atacada y deconstruida explícita o metafóricamente", ha explicado Panera, en imágenes de carácter pop como la que sirvió de portada a un número de la revista para adultos Star.

Para los interesados en ahondar en la banda sonora de aquellas tres décadas de historia musical en España se han creado 11 listados de canciones, una por capítulo, que podrán escucharse en el canal del Centro Cultural de la Villa en Spotify.

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